Un preocupante panorama de estancamiento y marcada prudencia se consolida en la estructura productiva y comercial de la Argentina, según los últimos registros oficiales.
A pesar de ligeras variaciones estacionales, el entramado fabril y el sector de las grandes cadenas de venta al consumidor enfrentan severos desafíos para reactivar la demanda y recuperar la confianza en las proyecciones de fin de año.
Desplome del optimismo en la industria manufacturera y caída de pedidos
El panorama en el sector industrial continúa en terreno negativo tras confirmarse que el indicador de confianza empresarial se ubicó en -18,9% durante el mes de septiembre. A partir de los informes difundidos por el INDEC, si bien el registro mostró un leve alivio respecto al -20,2% observado en agosto, el rubro manufacturero mantiene una racha adversa ininterrumpida desde inicios del año pasado.
De cara al último trimestre de 2026, el 67,5% de las plantas espera mantener su producción sin cambios, mientras un 19,3% prevé caídas y solo un 13,2% anticipa mejoras, arrojando un saldo neto de -6,1%. La mayor alarma radica en las ventas: el 48,4% consideró que los pedidos estuvieron por debajo de lo normal, dejando un balance de demanda de -45,5%. En materia de inventarios, el 62,7% calificó su stock como adecuado, un 21,2% como excesivo y un 16,0% como insuficiente.
Pérdida de terreno en el consumo masivo y cautela en supermercados
Por su parte, el comercio masivo también sufrió el impacto de la contracción, registrando una caída en el índice de confianza empresarial de supermercados y autoservicios mayoristas al posicionarse en -4,3% en septiembre. Esta cifra marcó un freno a la tendencia neutral que venía mostrando el rubro.
La evaluación sobre la coyuntura comercial actual arrojó un balance negativo de -31,4%, con un 37,2% de empresarios calificando la situación como «mala» y apenas un 5,8% como «buena» (el 57,0% la juzgó normal). Pese al escenario complejo del mostrador, las proyecciones para el período octubre-diciembre aportan un matiz de alivio: el 22,1% proyecta mejoras comerciales, frente a un 5,8% que espera un empeoramiento y un 72,1% que calcula que la actividad se mantendrá estable, dejando un saldo positivo de 16,3%. Finalmente, el 60,5% de las cadenas comerciales afirmó que sus volúmenes de stock se encuentran dentro de niveles normales.
