En medio de la feroz interna que sacude al movimiento nacional justicialista y reconfigura las alineaciones de cara a los próximos desafíos electorales, el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés «Cuervo» Larroque, lanzó una contundente advertencia a toda la dirigencia.
El armador político clave en el esquema del gobernador Axel Kicillof fijó postura sobre el armado opositor rumbo a 2027 y pidió de manera drástica no cometer nuevamente los mismos desaciertos que fracturaron la última experiencia de gobierno del espacio.
La lección del Frente de Todos y las fallas en la toma de decisiones
El funcionario bonaerense y referente del Movimiento Derecho al Futuro profundizó sobre las condiciones necesarias para articular una propuesta sólida y competitiva. «Unidos sí, amontonados no», sentenció Larroque al ser consultado sobre la fórmula que requiere el peronismo para volver a ser eficaz, instando a no reeditar el dispositivo de poder que llevó al triunfo a Alberto Fernández en 2019.
En su análisis, el armador del kicillofismo remarcó que a aquella coalición «claramente le faltó orden a la fuerza política»debido a que «no estaba claro el mecanismo para la toma de decisiones» y existía una constante «disociación entre la conducción del Estado y la conducción política». Sobre este punto, lanzó un tajante llamado de atención al asegurar que «la sociedad argentina no nos perdonaría repetir una experiencia de esas características y le haríamos un daño inmenso al peronismo».
Factores de poder extranjeros y la defensa de la soberanía
El ministro bonaerense, actualmente enfrentado de forma abierta con la conducción de La Cámpora, advirtió sobre las amenazas externas e internas que pesan sobre la estructura del Partido Justicialista. Según sus declaraciones, la militancia y sus dirigentes deben tomar dimensión de que «hay muchos interesados en destruir al peronismo, no sólo dentro de Argentina sino sobre todo factores de poder extranjeros».
Larroque concluyó su reflexión instando a cuidar el movimiento como una herramienta histórica de transformación social e independencia nacional, remarcando que «el justicialismo y el peronismo es uno de los últimos hitos de soberanía que quedan en el mundo», razón por la cual consideró prioritario avanzar con extrema cautela y madurez política para ofrecer un proyecto de país ordenado y convincente.
