En una jornada marcada por un clima de extrema tensión política y social.
La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó una masiva movilización hacia el edificio del ex Ministerio de Industria, en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires. Bajo la consigne «las Malvinas son argentinas, la industria nacional también», la central obrera desplegó una dura protesta en defensa del aparato productivo del país, lanzando fuertísimos cuestionamientos contra las políticas económicas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
«Modelo monitoreado por el FMI»: el duro diagnóstico de la CGT.
Los dirigentes cegetistas se concentraron en las inmediaciones del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), ubicado sobre la avenida Belgrano al 665, desde donde marcharon unificados hasta el epicentro del reclamo. La cúpula sindical publicó un crítico documento en el que denunció que la gestión nacional ejecuta un esquema político, económico y social «monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en función de intereses que no son los nuestros».
El comunicado advirtió que el plan oficial está «destruyendo el sistema productivo nacional, sobre todo el de las pequeñas y medianas empresas» como consecuencia del aumento del desempleo, la parálisis del consumo interno, la recesión, la alta presión impositiva, la falta de financiamiento y las tarifas desmedidas de los servicios públicos. Además, alertaron sobre un escenario social «angustiante» caracterizado por carencias alimentarias severas en cientos de miles de hogares, endeudamiento de las familias de clase media, precariedad existencial en jubilados que no logran comprar medicamentos, y recortes drásticos en educación, salud, obra pública y transporte.
Apoyo del legado papal y llamado urgente a la unidad nacional.
El acto final de la movilización contó con las intervenciones de los miembros del triunvirato conductor: Cristian Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Argüello. Jerónimo remarcó que el Gobierno debe cambiar su estrategia porque «lo único que hace es expulsar a los argentinos hacia la pobreza», al tiempo que hizo un fuerte llamado a la dirigencia a «dejarse de mirar el ombligo y ser responsables».
«Estamos acá en honor al Papa Francisco y a su legado, que nos decía que defendamos los derechos y que cuidemos la casa común. Creemos en un país distinto, tenemos clase media, conocemos lo que es la justicia social y la movilidad social ascendente», enfatizó el dirigente, al tiempo que advirtió que no permitirán la entrega de los recursos de la Patria. En su cierre, la conducción de la CGT contrapuso su proyecto al individualismo oficial: «Frente a estas propuestas del ‘sálvese quien pueda’, proponemos otra idea de sociedad (…). Porque no hay libertad sin Justicia Social», concluyeron.
