La conmoción mundial dio paso a un profundo respiro de alivio tras conocerse el estado de salud del máximo líder de la Iglesia Católica.
En una jornada marcada por la incertidumbre y la angustia de millones de fieles en todo el planeta, el Santo Padre debió someterse a una intervención quirúrgica de urgencia en la capital italiana para remover una afección pulmonar.
Cirugía relámpago en Roma: los detalles de la intervención
El papa León XIV fue intervenido quirúrgicamente este martes en el prestigioso Policlínico Gemelli de Roma para la extracción de un «pequeño nódulo localizado» en uno de sus pulmones. La operación concluyó de manera satisfactoria dentro de los plazos y formas estipulados por el equipo médico, permitiendo que el pontífice de 71 años fuera trasladado inmediatamente a su habitación de recuperación.
La llegada al centro de salud el Papa demostró su fortaleza al descender por sus propios medios del vehículo, saludando con amabilidad a las autoridades que lo aguardaban en el acceso e ingresando junto a su comitiva entre vítores y ovaciones de una multitud que se congregó en el lugar. Para garantizar una óptima evolución física, la Santa Sede confirmó que toda la agenda oficial del pontífice permanecerá totalmente suspendida hasta el próximo 20 de octubre.
Serenidad ante la adversidad y el mensaje del Vaticano
Horas antes de ingresar al quirófano, el cardenal Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, mantuvo una charla privada con León XIV y confesó haber quedado profundamente impactado por la «serenidad» con la que el Santo Padre afrontó este delicado trance de salud, asociando esa misma temple a la postura que exhibió ante los fieles durante el rezo del Ángelus dominical.
Parolin reconoció abiertamente estar preocupado al tratarse de una situación inesperada, aunque celebró la rápida detección de la patología. «Esperamos, tal y como él ha dicho, que estemos precisamente al comienzo de esta dificultad y que, por lo tanto, el problema se pueda resolver lo antes posible. Tenemos confianza; naturalmente, todos le acompañamos con nuestras oraciones y nuestro cariño», expresó la autoridad vaticana, calificando el episodio como una de «las sorpresas de Dios».
