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El papa Francisco condenó en una entrevista publicada hoy la «brutalidad y ferocidad» de la guerra que enfrenta a Rusia y Ucrania desde el pasado 24 de febrero, recordó el papel del comercio mundial de armas en su desarrollo y resaltó la importancia de no reducir el tema «a una distinción entre buenos y malos».

«Lo que vemos es la brutalidad y la ferocidad con la que se está librando esta guerra por parte de las tropas, generalmente mercenarias, utilizadas por los rusos. Los rusos prefieren enviar chechenos, sirios, mercenarios», lamentó Francisco, que hizo repetidos llamamientos a la paz desde el inicio del conflicto.

En la entrevista concedida a revistas jesuitas europeas el mes pasado y publicada hoy por la revista italiana La Civilta Cattolica, el pontífice se negó a «reducir» el conflicto actual a «una distinción entre buenos y malos».

«Tenemos que alejarnos del patrón normal de (..) la caperucita era buena y el lobo malo. Aquí no hay buenos y malos metafísicos, de forma abstracta. Está surgiendo algo global, con elementos muy entrelazados», agregó Francisco.

Luego hizo hincapié en el peligro de tener una mirada que no contemple la complejidad del conflicto «y no veamos todo el drama que se está desarrollando detrás de esta guerra, que tal vez de alguna manera fue provocada o no evitada. Y registro el interés por probar y vender armas. Es muy triste, pero al final es lo que está en juego».

«Llegados a este punto, algunos me dirán: ‘Pero usted es pro-Putin’. No, no lo soy. Sería simplista y erróneo decir tal cosa», añadió el líder espiritual católico, que insistió en la necesidad de «razonar sobre las raíces y los intereses» de este conflicto «que son muy complejos».

«También es verdad que los rusos pensaron que todo acabaría en una semana. Pero cometieron un error de cálculo. Encontraron un pueblo valiente, un pueblo que lucha por sobrevivir y que tiene una historia de lucha», dijo el papa argentino de 85 años, citado por AFP.

El 3 de mayo, en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera, Francisco habló de que el «enfado» del Kremlin había podido ser provocado por «los ladridos de la OTAN a la puerta de Rusia».

El pontífice también bregó porque lo que está ocurriendo ahora en Ucrania «lo vemos así porque está más cerca de nosotros y toca más nuestra sensibilidad».

«Pero hay otros países muy lejanos -piensen en algunas partes de África, el norte de Nigeria, el norte del Congo- donde la guerra sigue y a nadie le importa. Piensen en Ruanda hace 25 años. Piensen en Myanmar y en los rohingya. El mundo está en guerra»

Luego subrayó que es imperativo abordar el lado humano de la guerra.

«Ojalá sus revistas abordaran el drama humano de la guerra. Está muy bien hacer un cálculo geopolítico, estudiar las cosas en profundidad. Deben hacerlo, porque es tu trabajo. Pero también intenten transmitir el drama humano de la guerra», dijo.

«Reflexionar sobre esto ayudaría mucho a la humanidad y a la Iglesia. Hagan sus reflexiones sociopolíticas, pero no descuiden la reflexión humana sobre la guerra», concluyó.

El papa Francisco dijo hoy que tenía «el corazón roto» tras la matanza en una escuela primaria de Texas que dejó al menos 21 muertos, la mayoría niños, y denunció el comercio «incontrolado» de armas.

«Tengo el corazón roto por esta matanza cometida en una escuela primaria de Texas. Rezo por los niños y por los adultos muertos y por sus familias», dijo el Papa tras la audiencia general del Vaticano.

«Es hora de decir ‘basta’ al tráfico incontrolado de armas», agregó, según informó la agencia de noticias AFP.

Un adolescente de 18 años mató ayer a 19 niños y dos maestros en una escuela primaria de Uvalde, una pequeña localidad de Texas, situada cerca de la frontera con México.

En la escuela estudian una mayoría de niños hispanos, de entre 7 y 10 años, muchos de ellos de familias modestas.

El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, dijo que el sospechoso, a quien identificó como Salvador Ramos, era un residente local y ciudadano estadounidense y también falleció, muy probablemente abatido por las fuerzas de seguridad.

El tiroteo fue el más mortífero desde el de Sandy Hook en Connecticut en 2012, en el que murieron 20 niños y seis adultos.

El pedido del Papa se da antes de que, el próximo miércoles, el canciller vaticano, Paul Richard Gallagher, viaje a Kiev para intentar avanzar en la búsqueda de una solución a casi tres meses de la invasión rusa iniciada el 24 de febrero.

El papa Francisco pidió este domingo “soluciones de conjunto y caminos de diálogo” para que concluya la guerra en Ucrania.

“Tristemente en el mundo crecen las distancias, aumentan las tensiones y las guerras. Que los nuevos santos inspiren soluciones de conjunto, caminos de diálogo, especialmente en el corazón y en la mente de quienes tienen funciones de gran responsabilidad y están llamados a ser protagonistas de paz y no de guerra”, dijo el Papa desde la Plaza San Pedro tras proclamar 10 nuevos santos de la Iglesia Católica.

El pedido del Papa se da antes de que, el próximo miércoles, el canciller vaticano, Paul Richard Gallagher, viaje a Kiev para intentar avanzar en la búsqueda de una solución a casi tres meses de la invasión rusa iniciada el 24 de febrero.

En la ceremonia de este domingo, la primera canonización en más de dos años, unas 45.000 personas se congregaron en la Plaza San Pedro, según estimaciones del Vaticano.

Entre los nuevos santos se encuentra María Francisca de Jesús Rubatto, considerada la primera santa uruguaya y conocida como “madre Francisca”.

Nacida el 14 de febrero de 1844 en la localidad italiana de Carmañola, en la provincia de Turín, región del Piamonte, por elección propia vivió y desarrolló su labor pastoral en Uruguay, donde falleció el 6 de agosto de 1904.

Junto a Rubatto, también fueron proclamados, entre otros nueve nuevos santos, Charles de Foucauld, el sacerdote francés que fue misionero en el desierto de Argelia, y Tito Bradsma, sacerdote carmelita asesinado en un campo de concentración nazi.

El papa Francisco pidió hoy «paz en la martirizada Ucrania» y lamentó que ya se vean «señales» de una crisis económica y alimentaria por la guerra con Rusia, al dar frente a una multitud su tradicional bendición de Pascua, durante la que también lamentó los «casos de criminalidad, violencia, corrupción y narcotráfico» en América Latina.

«Que haya paz en la martirizada Ucrania, tan duramente probada por la violencia y la destrucción de la guerra cruel e insensata a la que ha sido arrastrada», planteó el pontífice durante la bendición Urbi et Orbi («a Roma y al Mundo») del Domingo de Resurrección, durante la que suele referirse a los conflictos mundiales.

«Que un nuevo amanecer de esperanza despunte pronto sobre esta terrible noche de sufrimiento y de muerte. Que se elija la paz», reclamó Jorge Bergoglio, de 85 años, al hablar frente a cerca 100.000 fieles presentes en la Plaza San Pedro, según estimaciones del Vaticano.

Tras más de dos años sin público masivo a causa de la pandemia, el pontífice aprovechó para recorrer la Plaza en el papamóvil descubierto antes de iniciar el mensaje del día en que los cristianos del mundo conmemoran la resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado.

En el mensaje, su vigesimonovena referencia explícita a la invasión rusa a Ucrania iniciada en febrero pasado, el Papa reclamó «que se dejen de hacer demostraciones de fuerza mientras la gente sufre».

«Por favor, no nos acostumbremos a la guerra, comprometámonos todos a pedir la paz con voz potente, desde los balcones y en las calles», sostuvo Francisco frente a los fieles, entre los que se encontraba el alcalde de la ciudad ucraniana de Melitopol, Ivan Fedorov, y tres parlamentarios del país europeo con los que ayer se reunió en privado.

Francisco, que dio su bendición tras haber celebrado la Misa de Resurrección en la Basílica de San Pedro, reclamó además «que los responsables de las naciones escuchen el grito de paz de la gente, que escuchen esa inquietante pregunta que se hicieron los científicos hace casi sesenta años: ¿Vamos a poner fin a la raza humana; o deberá renunciar la humanidad a la guerra?», incluida en un documento escrito por Albert Einstein y Bertrand Russell en 1955.

El Papa, que ya planteó varias veces su agradecimiento a los países que están acogiendo refugiados ucranianos, especialmente Polonia, sostuvo hoy que lleva «en el corazón a las numerosas víctimas ucranianas, a los millones de refugiados y desplazados internos, a las familias divididas, a los ancianos que se han quedado solos, a las vidas destrozadas y a las ciudades arrasadas».

«Tengo ante mis ojos la mirada de los niños que se quedaron huérfanos y huyen de la guerra. Mirándolos no podemos dejar de percibir su grito de dolor, junto con el de muchos otros niños que sufren en todo el mundo: los que mueren de hambre o por falta de atención médica, los que son víctimas de abusos y violencia, y aquellos a los que se les ha negado el derecho a nacer», lamentó Bergoglio.

En ese marco, Francisco destacó como «signos esperanzadores» «las puertas abiertas de tantas familias y comunidades que acogen a migrantes y refugiados en toda Europa».

De todos modos, el Papa pidió «que el conflicto en Europa nos haga también más solícitos ante otras situaciones de tensión, sufrimiento y dolor que afectan a demasiadas regiones del mundo y que no podemos ni debemos olvidar».

Elegido en 2013 el primer Papa latinoamericano de la historia, Francisco recordó hoy su región de origen y pidió «que Cristo resucitado acompañe y asista a los pueblos de América Latina que, en estos difíciles tiempos de pandemia, han visto empeorar, en algunos casos, sus condiciones sociales, agravadas también por casos de criminalidad, violencia, corrupción y narcotráfico».

En su habitual referencia a conflictos de todo el mundo, el Papa se centró, como de costumbre, en Medio Oriente, «lacerado desde hace años por divisiones y conflictos», y pidió «que los israelíes, los palestinos y todos los habitantes de la Ciudad Santa, junto con los peregrinos, puedan experimentar la belleza de la paz, vivir en fraternidad y acceder con libertad a los Santos Lugares, respetando mutuamente los derechos de cada uno».

Francisco incluyó además pedidos de «paz y reconciliación» para Líbano -a donde, según dijeron a Télam fuentes vaticanas, podría viajar el 12 de junio- Siria e Irak, país, éste último, que visitó en marzo de 2021, dentro de un recuerdo particular a «todas las comunidades cristianas que viven en Medio Oriente».

Tras pedir por el fin de los conflictos en Libia, Yemen, Myanmar y Afganistán, Francisco se enfocó en su pedido de paz para «todo el continente africano, para que acabe la explotación de la que es víctima y la hemorragia causada por los ataques terroristas, especialmente en la zona del Sahel, y que encuentre ayuda concreta en la fraternidad de los pueblos».

En particular, se refirió a Etiopía, Sudáfrica y República Democrática del Congo, a la que visitará la primera semana de julio en una gira que incluirá también Sudán del Sur.

En otra referencia a un país que visitará este año, Francisco pidió por «el camino de reconciliación que está siguiendo la Iglesia Católica canadiense con los pueblos indígenas», en vísperas del viaje que hará a la nación norteamericana a fines de julio.

«Queridos hermanos y hermanas, toda guerra trae consigo consecuencias que afectan a la humanidad entera: desde los lutos y el drama de los refugiados, a la crisis económica y alimentaria de la que ya se están viendo señales», lamentó el Papa.

En el cuarto día consecutivo de actividades de Pascua, Francisco finalizó la bendición planteando que «la paz es posible, la paz es necesaria, la paz es la principal responsabilidad de todos».

Mañana al mediodía, Francisco rezará el Regina Caeli (Reina del Cielo), la oración en honor a la Virgen María por la resurrección de su hijo Jesucristo que sustituye el rezo del Ángelus durante el tiempo pascual.

Luego encabezará, en la Plaza San Pedro, a las 18 de Roma, un encuentro con los chicos y chicas que participan en la Peregrinación de los Adolescentes organizada por la Iglesia italiana para el que se esperan unos 60.000 jóvenes.

El papa Francisco le envió una carta al presidente Alberto Fernández en la cual deseó que el primer mandatario y los miembros del Gobierno se afirmen en «la asistencia del espíritu de la verdad para trabajar por el bien común y procurar soluciones adecuadas a los problemas que afligen, de manera particular, a los más débiles y descartados», informó la Casa Rosada.

En tanto, el Presidente agradeció la misiva vía Twitter: «Valoro sus palabras como un faro para enfrentar los desafíos de este tiempo y agradezco de corazón sus buenos deseos».

«El mundo tiene la fortuna de contar con un líder moral que promueve la paz, la equidad y la unidad», agregó el mandatario argentino.

La carta del Papa es una respuesta a la salutación que Fernández le envió en marzo pasado, al cumplirse 9 años desde que fuera electo como Sumo Pontífice y cabeza de la Iglesia Católica.

«Le aseguro mi oración por sus intenciones personales y familiares, que el Señor lo bendiga y la Virgen Santa lo cuide», dijo Francisco en la nota.

«Pensando en las actuales dificultades que tantos hijos e hijas de la Nación argentina tienen que enfrentar imploro el auxilio de Nuestra Señora de Luján para que, intercediendo ante el Señor Jesús, Príncipe de la Paz, les obtenga a usted y sus colaboradores la asistencia del espíritu de la verdad para trabajar por el bien común y procurar soluciones adecuadas a los problemas que afligen, de manera particular, a los más débiles y descartados», aseveró Jorge Bergoglio en la nota fechada el 25 de marzo pero difundida hoy por la Casa Rosada.

«Aprecio su amable gesto y confianza. Lo animo a cultivar la continua búsqueda de los grandes ideales que promueven el respeto y el valor de la dignidad de todos los hombres y mujeres, con la convicción de que formamos parte de una sola familia», resaltó Francisco.

El papa Francisco reconoció que baraja la posibilidad de realizar un viaje a Ucrania para intentar que se termine el conflicto bélico iniciado ante la decisión de Rusia de invadir al país europeo.

Durante el vuelo que lo llevaba a Malta este sábado, el Sumo Pontífice fue consultado sobre si estaba tomando en consideración la invitación para ir a Kiev, a más de un mes del inicio de la invasión rusa.

“Sí, esta sobre la mesa”, reveló el Santo Padre en diálogo con periodistas acreditados en el Vaticano.

Tanto el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, como el alcalde de Kiev, el ex boxeador Vitali Klitschko, lo han invitado para mostrar su proximidad a la población local por una guerra que el propio Papa ha criticado en numerosas oportunidades.

Vale recordar que Francisco y Zelensky hablaron por teléfono el pasado 22 de marzo, cuando el mandatario ucraniano aseguró al Sumo Pontífice que “es el invitado más esperado en el país”.

El 19 de marzo de 2013 era entronizado el papa Francisco, lo que marcó el inicio de su pontificado. A 9 años de su entronización opinó para Télam el diputado nacional (FdT), Eduardo Valdés, ex embajador de Argentina en el Vaticano.

Hoy se cumplen 9 años de la entronización del Papa Francisco en el trono de Pedro.

Recuerdo perfectamente el lugar y la hora en que estaba cuando me enteré que Jorge Bergoglio había sido anunciado como nuevo Papa. Llamé a Alicia Oliveira, su gran amiga, lloraba desconsoladamente, no de emoción como todos los argentinos, sino de tristeza porque no lo iba a ver más.

Si hay algo que me conmueve del Papa Bergoglio, como lo llaman los vaticanólogos, es su geopolítica pastoral. Es un gran motivador para que las partes enfrentadas se sienten en una mesa. No es poca cosa. Lo hizo con Cuba y Estados Unidos. Lo hizo en Colombia donde después ganara el NO en aquel referéndum por la Paz, se puso ese país al hombro, juntó a Álvaro Uribe y al presidente José Manuel Santos en El Vaticano y lo coronó con su viaje a ese país el 6 de septiembre de 2017. Está realizando gestiones de paz entre Armenia y Azerbaiján; Armenia y Turquía, las dos Coreas, Israel y Palestina, con Irán y el G5 por el desarme nuclear. Hay veces que sus oficios dan resultados y otras no. Pero no cesa en su compromiso.

Su primera herramienta fue la fuerza de la oración. Cuando el presidente Barack Obama anunció una invasión a Siria, Francisco convocó a una jornada mundial de oración para impedirlo. Fue tan arrolladora la acción ese sábado 7 de septiembre de 2013 –»que se eleve fuerte en toda la Tierra el grito de paz», dijo el Pontífice- que el presidente Obama en la cumbre del G20 en San Petersburgo se vio forzado a declinar la acción, luego que Vladimir Putin pusiera en la orden del día una carta del Pontífice a los líderes del G20. Ese fue su debut como máximo constructor de puentes y destructor de muros.

Dicen en Roma que los Papas definen su Papado en la primera salida del Vaticano, dentro de Italia y fuera de ella. Francisco viajó a la Isla de Lampedusa, último enclave de Italia cerca del África, para vestir de coherencia su discurso sobre la necesidad de que la Iglesia salga de su ensimismamiento y busque las periferias existenciales del mundo. Miles y miles de iraquíes, libios y sirios sobreviven en barcas huyendo de la desintegración que comenzó Occidente y siguió el Estado Islámico. “¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos?” Ninguno, respondemos, yo no tengo nada que ver, somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llanto”, “Ellos están acá, porque antes nosotros estuvimos allá”, fueron sus expresiones más terminantes.

Ha instalado discusiones y términos que llevan su marca registrada para denunciar los males actuales de la globalización. Así habló de la “Culturas de la indiferencia».

No son migrantes, dice Francisco, son refugiados que huyen de las guerras. “Malditos los que fabrican armas y malditos los que las venden, esos son los que hacen las guerras”.

El papa Francisco hizo este domingo un sentido llamado para que se ponga fin a la “masacre” y al “inaceptable ataque armado” en Ucrania, invadida por Rusia desde el 24 de febrero, y aseguró que de lo contrario se reducirán las “ciudades a cementerios”.
Tras la oración dominical del Ángelus, el papa argentino Francisco condenó la “barbarie” de matar a civiles, incluidos niños, y suplicó: “En el nombre de Dios, les pido que detengan esta masacre”.

El papa Francisco indicó que la portuaria Mariupol, en el sur de Ucrania, asediada y gravemente golpeada por ataques rusos, “se ha convertido en una ciudad mártir en la desgarradora guerra que está devastando a Ucrania”, informó la agencia de noticias AFP. “Frente a la barbarie de la matanza de niños, personas inocentes y civiles indefensos, no hay razones estratégicas, solo se debe detener el inaceptable ataque armado, antes de que reduzca las ciudades a cementerios”, aseveró.

Francisco pidió “que se escuchen los gritos de los que sufren y que cesen los bombardeos y los atentados. Que haya un enfoque real y decisivo en la negociación, y que los corredores humanitarios sean efectivos y seguros”, informó el portal de información de la Santa Sede, Vatican News.

Este domingo se cumplen nueve años del papa Francisco al frente de la Iglesia católica. Desde el principio del conflicto entre Rusia y Ucrania, Francisco se mostró muy comprometido con el tema, condenando la guerra varias veces, aunque sin mencionar a Rusia.

La semana pasada, el cardenal polaco Konrad Krajewski, limosnero del Vaticano, llegó a Ucrania en representación del pontífice, que le pidió permanecer allí el tiempo necesario para brindar apoyo al pueblo ucraniano “en estos momentos dramáticos de su historia”.

El 25 de febrero, un día después del inicio de las operaciones miliares rusas en Ucrania, el papa Francisco visitó la embajada rusa ante el Vaticano, donde se reunió con el embajador para intentar mediar en el conflicto.

En los días subsiguientes, Francisco pidió detener los ataques armados, abrir corredores humanitarios para civiles que quieren huir de zonas de combate y del país y encontrar una salida diplomática a la crisis.

Francisco rezó varias veces por los refugiados ucranianos, a los que donó material sanitario. También agradeció a Polonia por haber recibido a más de 1 millón de ellos.

El papa Francisco llamó este sábado al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y le expresó su «profundo dolor» por el ataque ruso iniciado el jueves.

«Hoy el papa Francisco tuvo un diálogo telefónico con el presidente Volodimir Zelenski», informó la embajada ucraniana ante la Santa Sede a través de Twitter.

«El Santo Padre expresó su más profundo dolor por los trágicos eventos que están sucediendo en nuestro país», agregó la sede diplomática.

Más temprano, el pontífice había renovado su llamado a frenar los enfrentamientos en Ucrania, en un nuevo mensaje en la red Twitter en el que lamentó «la locura de la guerra» e instó al mundo a rezar a favor de la paz.

El mensaje, en verdad, se limita a las etiquetas «Oremos juntos» y «Ucrania», pero está acompañada de una placa con una cita del mismo Francisco de la audiencia general del miércoles, un día antes del inicio de operaciones de las fuerzas militares rusas en suelo ucraniano.

«Jesús nos ha enseñado que a la diabólica insensatez de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno. Que la reina de la paz preserve al mundo de la locura de la guerra», señala esa cita.

Este viernes había publicado otro mensaje, en ruso y en ucraniano, con una cita de su última encíclica, Fratelli Tutti, que advierte que «toda guerra deja al mundo peor que como lo ha encontrado».

También este viernes el Pontífice había visitado la embajada rusa ante el Vaticano para reunirse con el embajador Alexander Avdeev en busca de intentar una mediación en el conflicto entre ese país y Ucrania.

La media hora que Francisco estuvo en la sede diplomática de Vía della Conciliazione 10, a metros de Plaza San Pedro, fue la primera movida vaticana con el Papa como protagonista luego de que el jueves el secretario de Estado, Pietro Parolin, abriera la posibilidad de una mediación.

El papa Francisco visitó este viernes la embajada rusa ante el Vaticano, donde se reunió con el embajador Alexander Avdeev para intentar mediar en el conflicto entre ese país y Ucrania, desatado tras el ataque a gran escala de Moscú de la madrugada del jueves y manifestar su «preocupación por la guerra».

El pontífice estuvo durante más de media hora en la sede diplomática de Vía della Conciliazione 10, a metros de Plaza San Pedro, en la primera movida vaticana con el Papa como protagonista luego de que este jueves el secretario de Estado vaticano Pietro Parolin abriera la posibilidad de una mediación.

«Aún hay tiempo para la buena voluntad, hay espacio para la negociación, hay aún lugar para el ejercicio de una sabiduría que impida que prevalezcan todo interés de parte», planteó Parolin, encargado de la comunicación pública de la postura vaticana mientras Francisco trabaja en la posible mediación.

En ese marco, Francisco fue a manifestar su «preocupación por la guerra», según planteó la oficina de Prensa vaticana ante la consulta de Télam, único medio presente a la salida del pontífice de la sede diplomática.

Francisco, en tanto, suspendió todos los encuentros que tenía en agenda y solo mantuvo la recepción de las cartas credenciales de la nueva embajadora griega ante la Santa Sede, Aikaterini-Katia Georgiou.

La visita del Papa toma mayor relevancia además porque se da en medio de un «dolor agudo en la rodilla» que aqueja a Jorge Bergoglio, por el que los médicos le prescribieron reposo y lo obligaron a cancelar el viaje que tenía previsto el domingo a Florencia para participar de un encuentro por la paz y la celebración que tenía en agenda para el miércoles 2, por el denominado Miércoles de ceniza.

Respecto de la intención de santo padre de buscar una solución pacífica al conflicto, fuentes vaticanas recordaron a Télam que, por lo general, el Vaticano suele requerir que las dos partes involucradas pidan la mediación.

Así fue que el Vaticano había aceptado, en 2016, mediar en el conflicto venezolano durante algunos meses, y fue el mismo mecanismo por el que la Santa Sede también se involucró, en 2015, en el proceso de deshielo entre Cuba y Estados Unidos.

El miércoles, antes del inicio de la escalada rusa, el Papa había advertido por los «escenarios cada vez más alarmantes» que se abrían en el país europeo ante la suba de tensión en el conflicto con Rusia.

«Como yo, tanta gente en todo el mundo está atravesando angustia y preocupación. Una vez más la paz de todos está amenazada por intereses de partes», había planteado el pontífice en el Aula Pablo VI al terminar su tradicional encuentro semanal con fieles.

«Quiero apelar a los que tienen responsabilidades políticas para que hagan un serio examen de conciencia frente a Dios, que es Dios de la paz y no de la guerra. El padre de todos, no solo de algunos, que nos quiere hermanos y no enemigos», agregó el Papa antes de convocar a una jornada de ayuno y oración por la paz para el próximo miércoles 2 de marzo.

Ya a fines de enero pasado, mientras subía la tensión en la frontera ucranio-rusa, el Papa había planteado en su Ángelus dominical su preocupación ante las tensiones que entonces amenazaban «con asestar un nuevo golpe a la paz en Ucrania».

Al iniciar 2022, en su encuentro con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa ya había planteado que «la confianza mutua y la voluntad para un debate sereno deben animar a todas las partes implicadas para encontrar soluciones aceptables y duraderas en Ucrania y en el Cáucaso meridional, así como evitar la apertura de nuevas crisis en los Balcanes, sobre todo en Bosnia y Herzegovina».

A fines de 2021, en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2022, el Papa había lamentado ya «el ruido ensordecedor de las guerras y los conflictos» a nivel mundial.