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El presidente Alberto Fernández dijo hoy que, en el encuentro que mantuvo esta mañana con el papa Francisco en el Vaticano, el pontífice le «expresó su idea de apoyarnos en todo lo que pueda» y sostuvo que se trató de «un muy lindo encuentro».

«Hablamos de todos los problemas que aquejan al mundo y la Argentina. Como siempre él con su gran predisposición para ayudarnos. Le comenté lo que estábamos haciendo, cómo avanzamos en las negociaciones y él, como siempre hace, me expresó su idea de apoyarnos en todo lo que pueda», dijo el mandatario en declaraciones a la prensa argentina que cubre la gira por Europa.

En la puerta del hotel donde se hospeda en la ciudad de Roma, Fernández contó que habló con el Papa «de los problemas del mundo» y calificó la charla como un «muy lindo encuentro».

«Fue un muy lindo encuentro. Hacía un tiempo que no lo veía y reencontrarlo fue muy grato para mí», completó el mandatario.

«Hablamos de todo, de los problemas del mundo, de la Argentina, como siempre, con su gran predisposición por ayudarnos, y bueno, después hablamos de cosas nuestras», dijo también.

Asimismo, relató que le comentó cómo están «avanzando en las negociaciones» con los organismos internacionales de crédito para refinanciar la deuda argentina y contó: «Como siempre hace, me expresó su idea de apoyarnos en todo».

Finalmente, ante una consulta, afirmó que le reiteró su invitación al Papa para que visite la Argentina, pero aclaró: «Eso es una decisión de él».

El papa Francisco dispuso que los obispos y cardenales sean juzgados por el tribunal penal del Estado de la Ciudad del Vaticano, donde ofician magistrados laicos italianos y no sacerdotes.

La decisión, que busca dejar de lado «privilegios», fue anunciada por el Papa en un texto firmado este viernes, que entrará en vigencia a partir del 1 de mayo y supone un cambio radical, ya que hasta ahora cardenales y obispos comparecían ante el Tribunal de Casación presidido por un cardenal.

A partir de esta medida, en cambio, se someterán en primera instancia al Tribunal, como todos, aunque para juzgarlos seguirá siendo necesaria la autorización previa del papa, consignó la agencia de noticias AFP.

Con esta iniciativa, denominada «motu proprio» el Pontífice desea afirmar el principio de igualdad ante la justicia vaticana de todos los miembros de la Iglesia, «sin privilegios que datan del pasado».

Este tribunal de primera instancia era muy criticado por no poder convocar a los más altos prelados de la Iglesia.

En los próximos meses tendrán lugar varios procesos penales importantes, en los que están involucrados cardenales y obispos que trabajaron en la Secretaria de Estado (Gobierno del Vaticano), y por primera vez podrán ser interrogados por jueces laicos del tribunal penal.

Entre ellos, existe una compleja investigación sobre financiación opaca, a través de empresarios italianos, de un edificio de lujo en Londres, con el aval de la Secretaría de Estado.

La investigación debe determinar si los altos prelados cometieron errores de juicio o eventualmente incurrieron en corrupción.

El papa Francisco autorizó este sábado la promulgación del decreto de la Congregación para las Causas de los Santos, que reconoce las virtudes heroicas del empresario argentino Enrique Ernesto Shaw y lo convierte en “venerable”, por lo que avanza en el camino para ser beato.

Tras la publicación del decreto, el delegado para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Santiago Olivera, celebró el reconocimiento al empresario argentino «cristiano laico, padre de familia, esposo ejemplar» en sus orígenes de profesión militar.

En un comunicado, Olivera destacó que el decreto del pontífice se publicara en el día que se celebra a la Madre de Dios bajo su advocación de los Buenos Aires, informó la agencia AICA.

Se estudiará en Roma un presunto milagro atribuido a la intercesión de Shaw, por lo que invitó a los fieles a continuar rezando, al tiempo que animó a agradecer por este significativo paso
Olivera afirmó que a partir de ahora se estudiará en Roma un presunto milagro atribuido a la intercesión de Shaw, por lo que invitó a los fieles a continuar rezando, al tiempo que animó a agradecer por este significativo paso y anheló «¡Que pronto pueda ser beatificado y canonizado!».

Shaw nació en París el 26 de febrero de 1921, fue un laico, marino y empresario argentino, quien contrajo matrimonio con Cecilia Bunge, con quien tuvo nueve hijos.

Promovió e impulsó el crecimiento humano de sus trabajadores inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia, fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), entidad que forma parte de la Unión Internacional de Empresarios Católicos (Uniapac).

Enrique Ernesto Shaw
Enrique Ernesto Shaw

Integró el Primer Consejo de Administración de la Universidad Católica Argentina (UCA), trabajó para conformar la Acción Católica Argentina (ACA) y el Movimiento Familiar Cristiano (MFC) y promovió la sanción de la Ley de Asignaciones Familiares.

Por su vida ejemplar, la Iglesia aceptó que se inicie su proceso de canonización y desde este sábado es considerado “venerable”.

Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión, que debe ser probado a través de una instrucción canónica especial, que incluye el parecer de un comité de médicos y de teólogos.

Para la canonización es necesario otro milagro atribuido a la intercesión del beato y ocurrido después de su beatificación.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, se reunirá este miércoles con el papa Francisco en el Vaticano como parte de su visita a Roma, donde llegará esta noche en el marco de su gira europea.

Guzmán visitará al pontífice el miércoles a las 11 (6 hora de Argentina) en la Biblioteca Privada del Palacio Apostólico, en la que el Papa suele encontrar a jefes de Estado, según la agenda semanal de Francisco a la que accedió Télam a través de fuentes vaticanas.

La reunión con el Papa será una de las actividades previstas del ministro en Roma, a donde llegará este martes noche desde Berlín encabezando una delegación que también integran el director ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la Argentina y el Cono Sur, Sergio Chodos, y la jefa de Gabinete del Ministerio de Economía, Melina Mallamace.

“Gesto importante” del Vaticano hacia la Argentina(

La agenda de Guzmán, que en su gira europea tiene como tema central la renegociación con el FMI para alcanzar un nuevo acuerdo, iniciará el miércoles a las 9 de la capital italiana con una reunión con el presidente de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, el economista italiano Stefano Zamagni.

La reunión, considerada por las fuentes vaticanas como un «gesto importante» de la Santa Sede para escuchar en boca de Guzmán la posición argentina sobre la deuda, será en la Casina Pio IV, dentro de los jardines del Vaticano, y el mismo edificio en el que el ministro expuso el 5 de febrero de 2020 junto con la titular del FMI, Kristalina Georgieva.

Tras las reuniones con Zamagni y con Francisco, Guzmán encabezará un encuentro en la embajada argentina ante Italia con empresas italianas radicadas en Argentina que organizó el embajador Roberto Carlés.

Luego del encuentro con las empresas, entre ellas algunas de peso como Ghella y Leonardo, Guzmán tendrá una bilateral con su par italiano, Daniele Franco, en la sede del Ministerio de Economía del país europeo.

En busca de consensos y apoyo del G7 y G20

Durante la gira, que inició en Alemania y seguirá en España y Francia, el principal objetivo del funcionario es construir consensos y entendimientos sobre lo que la Argentina necesita para estabilizar su economía.

La Argentina renegoció exitosamente el año pasado con los acreedores internacionales la deuda externa privada logrando un importante ahorro financiero, y las autoridades buscan ahora avanzar en un acuerdo con el FMI de una nuestra estructura de pagos de la deuda con el organismo.

Con sus reuniones en el Viejo Continente, Guzmán busca conseguir los apoyos necesarios de los accionistas del FMI (especialmente G7 y G20) para concretar un programa que le sirva a la Argentina

Papa Francisco, por «una reducción significativa de la deuda»

La semana pasada, Francisco pidió al FMI y al Grupo Banco Mundial (GBM) una «reducción significativa de la deuda» a países pobres, en lo que consideró «un gesto profundamente humano».

«Un espíritu de solidaridad mundial también exige al menos una reducción significativa de la carga de la deuda de las naciones más pobres, agravada por la pandemia», planteó el pontífice en un mensaje enviado para las denominadas reuniones de Primavera de los organismos que se desarrollan de forma virtual.

El papa Francisco denunció que «la crisis social y económica es muy grave» por la pandemia, al tiempo que instó a «superar» los retrasos en la distribución de vacunas y, en su bendición de Pascua, pidió más «ayuda» para las familias necesitadas.

«La pandemia todavía está en pleno curso, la crisis social y económica es muy grave, especialmente para los más pobres; y a pesar de todo, y es escandaloso, los conflictos armados no cesan y los arsenales militares se refuerzan», denunció el pontífice antes de dar la bendición «Urbi et Orbi» (a Roma y al mundo) desde la Basílica de San Pedro.

En una celebración marcada por la pandemia de coronavirus, que por segundo año consecutivo impidió la presencia de fieles y obligó al Papa a cambiar su tradicional presencia en el balcón central de la Basílica, Francisco al referirse a las vacunas instó «a toda la comunidad internacional a un compromiso común para superar los retrasos en su distribución y para promover su reparto, especialmente en los países más pobres».

El mes pasado, el Papa había criticado de la misma manera a «los que acaparan vacunas» en medio de la pandemia.

«Todas las personas, especialmente las más frágiles, precisan asistencia y tienen derecho a acceder a los tratamientos necesarios. Esto es aún más evidente en este momento en que todos estamos llamados a combatir la pandemia, y las vacunas son una herramienta esencial en esta lucha», argumentó hoy en su reclamo.

En septiembre de 2020, cuando la pandemia parecía darle un respiro a Europa y Asia pero azotaba el continente americano, Francisco ya había pedido «a los responsables políticos y al sector privado a que tomen las medidas adecuadas para garantizar el acceso a las vacunas contra la Covid-19» privilegiando al «más pobre, el más vulnerable, aquel que normalmente queda discriminado por no tener poder ni recursos económicos».

Durante el mensaje de hoy, Francisco pidió además «que el Señor inspire la acción de las autoridades públicas para que todos, especialmente las familias más necesitadas, reciban la ayuda imprescindible para un sustento adecuado».

En ese marco, y tras celebrar a primera hora la Misa en el día en el que según la tradición católica se produce la resurrección de Cristo, el Papa sostuvo que «desgraciadamente, la pandemia ha aumentado dramáticamente el número de pobres y la desesperación de miles de personas».

Además de mostrar sus inquietudes por la segunda ola que vive el continente americano y la tercera y cuarta que atraviesa Europa, gran parte de Asia y África, el Papa dedicó su mensaje de Pascua para expresar, como de costumbre, su preocupación por diversos conflictos mundiales.

En su mensaje, Francisco denunció que «todavía hay demasiadas guerras y demasiada violencia en el mundo» y pidió por la liberación de prisioneros en Ucrania oriental y en Nagorno-Kabaraj, luego de la guerra entre Armenia y Azerbaiyán el año pasado en ese disputado enclave.

Entre sus preocupaciones, Francisco resaltó la situación de «tantos jóvenes que se han visto obligados a pasar largas temporadas sin asistir a la escuela o a la universidad, y sin poder compartir el tiempo con los amigos», un problema provocado históricamente por los conflictos armados y acentuado en todo el planeta el año pasado con la pandemia.

«Todos necesitamos experimentar relaciones humanas reales y no sólo virtuales, especialmente en la edad en que se forman el carácter y la personalidad», agregó.

Además, aprovecho la ocasión para manifestarse «cercano a los jóvenes de todo el mundo y, en este momento, de modo particular a los de Myanmar, que están comprometidos con la democracia, haciendo oír su voz de forma pacífica, sabiendo que el odio sólo puede disiparse con el amor».

Ese país del Sudeste Asiático se encuentra inmerso en masivas protestas, una cruenta represión e incipientes levantamientos armados contra la nueva junta militar que tomó por la fuerza el poder en un golpe de Estado.

Entre sus preocupaciones, de frente a las cerca de 200 personas presentes en la Basílica de San Pedro, el Papa incluyó también otros conflictos aún irresueltos como la situación en Libia, Siria y algunas naciones africanas como Nigeria.

Al referirse al problema de la migración, Francisco se mostró agradecido con «los países que acogen con generosidad a las personas que sufren y que buscan refugio, especialmente al Líbano y a Jordania, que reciben a tantos refugiados que han huido del conflicto sirio».

Sobre Medio Oriente, el Papa recordó su reciente visita a Irak y pidió que continúe «el camino de pacificación que ha emprendido» el país.

Tras renovar su pedido de «diálogo» entre israelíes y palestinos, el Papa dejó además claro una vez más su deseo «de dos Estados en paz y prosperidad» para resolver el conflicto.

En su novena Pascua como Papa, y en otra referencia a la pandemia, Francisco lamentó asimismo que «en diversos lugares, muchos cristianos han celebrado la Pascua con graves limitaciones y, en algunos casos, sin poder siquiera asistir a las celebraciones litúrgicas», a causa de las restricciones presentes en muchos países.

«Recemos para que estas restricciones, al igual que todas las restricciones a la libertad de culto y de religión en el mundo, sean eliminadas y que cada uno pueda rezar y alabar a Dios libremente», concluyó.

El papa Francisco presidió este viernes a la noche en la Plaza San Pedro su segundo Vía Crucis consecutivo sin público a causa de la pandemia de coronavirus, pero con la lectura de textos escritos por niños y jóvenes.

En 2020 el prelado confió a presos la lectura de textos sobre la Pasión de Cristo, desde su condena hasta la crucifixión y la puesta en sepultura, pero este año fue el turno de niños y adolescentes de un grupo scout y una parroquia romana que ayuda a los más necesitados.

A las 19 (14 de Argentina), ante una plaza desierta, la ceremonia se inició con la presencia del Papa, instalado frente a la basílica de San Pedro.

En total estaban presentes en esta ceremonia unas 200 personas, religiosos, niños e invitados que parecían un poco perdidos ante la inmensidad solemne de la plaza, señaló la agencia AFP.

A lo largo de las 14 estaciones que ilustran la Pasión de Cristo, escenificadas alrededor del obelisco que está en el centro de la plaza, los niños contaron anécdotas que muestran su vida cotidiana.

La pandemia que afecta al mundo desde hace más de un año estaba por supuesto muy presente.

En la novena estación, la que conmemora la caída de Jesús, una niña mencionó los cambios que el Covid provocó en su vida.

«Desde el año pasado no hemos vuelto a visitar a nuestros abuelos (…) ¡Me hacen falta! (…) A veces me siento sola. La escuela está cerrada», dijo.

“Querido Jesús, tú sabes que también nosotros, los niños, tenemos cruces, que no son ni más ligeras ni más pesadas que las de los adultos»

“Querido Jesús, tú sabes que también nosotros, los niños, tenemos cruces, que no son ni más ligeras ni más pesadas que las de los adultos, sino que son verdaderas cruces, que sentimos pesadas incluso por la noche. Y sólo Tú lo sabes y los tomas en serio. Sólo tú”, leyeron los niños al comienzo del Vía Crucis.

«Las cruces son el miedo a la oscuridad, a la soledad y al abandono, también por la pandemia, la experiencia de los propios límites, de las burlas de los demás, el sentimiento de ser más pobre que los compañeros, la pena por las peleas en la familia de papá y mamá», relataron.

Pero hay niños en el mundo que también sufren porque “no tienen comida, no tienen educación, son explotados y obligados a ir a la guerra. Tú, Jesús, estás siempre cerca de nosotros y nunca nos abandonas», concluyeron los niños.

«Ayúdanos cada día a llevar nuestras cruces como tú has llevado la tuya”, rezaron los niños junto al Sumo Pontífice.

Celebración de la Pasión del Señor

El papa Francisco presidió este Viernes Santo la celebración de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro con la participaron de unos 200 fieles, algunos cardenales, obispos y funcionarios del Vaticano, todos con el debido distanciados y con mascarilla para evitar la propagación del coronavirus, informaron fuentes vaticanas.

En la basílica, desprovista de ornamentos e iluminada tenuemente en consonancia con la sobriedad de la ceremonia, el Santo Padre se postró en el suelo delante del altar para orar durante unos minutos.

Tras algunos minutos de oración silenciosa, el pontífice se puso de nuevo de pie para la liturgia de la Palabra y el Evangelio de San Juan que relata la Pasión de Cristo.

En la oración universal de los fieles en la que este Viernes Santo se reza por la Iglesia, el Papa, los obispos, sacerdotes, los catecúmenos, los cristianos, los judíos, los que no creen en Dios y los gobernantes, Francisco elevó una especial petición por los enfermos de coronavirus.

Por la mañana, Francisco estuvo en el Aula Pablo VI para saludar a personas de bajos recursos que están siendo vacunadas por el Vaticano.

De momento fueron vacunadas 800, de las 1200 previstas durante esta Semana Santa.

Mensaje del papa Francisco en Viernes Santo

La primera dosis de la vacuna contra la Covid-19 fue administrada en la tarde del miércoles en el Aula Pablo VI del Vaticano a más de un centenar de personas necesitadas de la residencia de las Misioneras de la Caridad de San Gregorio al Cielo y residentes en otras estructuras en Roma.

La iniciativa fue confirmada por un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y fue fuertemente deseada por el papa Francisco quien reiteró la importancia de que nadie quede excluido de la campaña de vacunación contra el coronavirus, especialmente los sectores más débiles de la población, los marginados, los excluidos y los que viven en las «periferias del mundo».

El papa Francisco visitó a algunas de las personas sin hogar que el Vaticano está vacunando contra el coronavirus, en el marco de la agenda del pontífice por el Viernes Santo que concluirá con el Vía Crucis en la plaza de San Pedro.

«Esta mañana, Viernes Santo, poco antes de las 10, el Papa Francisco ha visitado el atrio del Aula Pablo VI del Vaticano mientras se estaba vacunando a algunas personas sin hogar o en dificultad, recibidas o acompañadas por algunas asociaciones romanas», señaló la oficina de prensa de la Santa Sede en un comunicado.

De momento, se vacunaron 800 de las 1.200 personas previstas en la campaña de la Semana Santa, en la que se administra la vacuna de Pfizer-BioNTech
El Pontífice saludó al personal sanitario y a algunas de las personas a las que se administró la primera dosis de la vacuna, añadió el texto oficial citado por la agencia de noticias Europa Press.

De momento, se vacunaron 800 de las 1.200 personas previstas en la campaña de la Semana Santa, en la que se administra la vacuna de Pfizer-BioNTech, compradas por la Santa Sede y otras donadas por el Hospital Lazzaro Spallanzani de la capital italiana.

El Vaticano abrió la posibilidad de realizar una donación online en el sitio de la Limosnería Apostólica, la oficina que se encarga de las tareas de caridad, para colaboraron con los gastos de los inoculantes.

Muchas de las personas sin techo son extranjeros sin documentación que quedan fuera de las listas de las autoridades para la vacunación o que se les dificulta acceder a registrarse para recibir el fármaco.

«Sobre el uso de la vacuna, el Papa animó repetidamente a las personas a vacunarse, porque es una forma de ejercer la responsabilidad hacia los demás y el bienestar colectivo, reiterando con fuerza que todos deben tener acceso, sin que nadie esté excluidos debido a la pobreza», indicó la Limosnería Apostólica en su sitio web.

Un Jueves Santo bajo las limitaciones por el coronavirus llevó al papa Francisco a saltarse el ritual del lavado de pies que en años pasados, lo había llevado a cárceles, entre migrantes o en estructuras que acogen a discapacitados y celebrar, esta mañana, la Misa Crismal en la basílica vaticana.

Un Jueves Santo bajo las limitaciones por el coronavirus llevó al papa Francisco a saltarse el ritual del lavado de pies que en años pasados, lo había llevado a cárceles, entre migrantes o en estructuras que acogen a discapacitados y celebrar, esta mañana, la Misa Crismal en la basílica vaticana.

También dejó de lado la celebración de la Cena del Señor, que abre el triduo pascual, al cardenal Giovanni Battista Re, decano del colegio cardenalicio, reportó la agencia ANSA, que en un cable también reportó que Francisco celebrará este viernes la Pasión por la tarde y a la noche presidirá el Vía Crucis.

El mismo se realizará en la Plaza de San Pedro y no en el Coliseo, donde se reunían multitudes de romanos y peregrinos cada Viernes Santo antes de la pandemia de coronavirus.

A través de una nota, el Vaticano recordó que el drama de la pandemia de coronavirus cambió las celebraciones en todo el mundo, y subrayaron que «como el año pasado» será «omitido» ese rito del lavado de pies debido a las restricciones impuestas en muchos países.

Durante la llamada «misa crismal» de la mañana del Jueves Santo, en la que se bendicen los aceites que se van a utilizar durante los sacramentos, el Papa habló de las «cruces» que pesan sobre la humanidad y reconoció que «vivimos una época marcada por los escándalos» y que hay que rechazarlos como «un veneno».

Debido a las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia en Italia, las ceremonias litúrgicas se desarrollarán «con una presencia limitada de fieles» en respeto de las medidas sanitarias previstas, precisó el Vaticano.

Hoy no ha habido noticias del Vaticano, ni siquiera del habitual almuerzo del Papa con grupos de sacerdotes romanos, cuando se celebra la institución del sacerdocio.

El año pasado, la cita se omitió por primera vez debido a la Covid-19.

En la homilía de la Misa Crismal, el Papa habló de que la cruz que «no se negocia» y está ligada a la relación con Dios, «no por masoquismo, sino por amor, por amor hasta el final».

El Pontífice también refirió a que estamos «en una época de escándalos».

Luego la mirada siguió sobre los más frágiles, empezando por los migrantes.

La cruz «está presente en la persecución de Herodes y en las penurias sufridas por la Sagrada Familia, igual a las de muchas familias que tienen que exiliarse de su tierra natal», subrayó Francisco.

El Papa celebró la misa en Coena Domini esta tarde en la capilla del apartamento privado del cardenal Angelo Becciu en el Palazzo del Sant’Uffizio, según información provista por fuentes cercanas al cardenal.

Este año, según informó el director de la oficina de prensa del Vaticano, Matteo Bruni, las meditaciones del Viernes Santo fueron escritas por un grupo de niños «scout» de Umbria (centro de Italia) y de la parroquia romana de los Santos Mártires de Uganda.

Las distintas estaciones serán ilustradas por los dibujos realizados por niños que residen en casas de alojamiento de Roma, víctimas de discriminación.

El domingo de Pascua, el 4 de abril, el Papa dará la tradicional bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad y al mundo) desde la basílica de San Pedro, durante la cual lanza un mensaje a los católicos y recorre los conflictos que azotan al mundo.

Fuente: El Chubut

El papa Francisco inició este jueves los ritos de la Semana Santa con una misa matinal en la basílica de San Pedro del Vaticano, aunque renunció al tradicional lavado de pies del Jueves Santo.

Por segundo año consecutivo todas los actos que conmemoran la muerte de Jesús en la cruz serán celebrados dentro de los muros del Vaticano debido a la pandemia de coronavirus y sin la presencia de multitudes de fieles como en el pasado.

Francisco además tenía previsto asistir a la conmemoración en la tarde del Jueves Santo en la basílica romana de San Juan que recuerda la Última Cena de Jesús con sus apóstoles y la ceremonia quedó a cargo del decano del Colegio Cardenalicio, el cardenal italiano Giovanni Battista Re.

El papa Francisco inició este jueves los ritos de la Semana Santa con una misa matinal en la basílica de San Pedro. Foto: AFP

Francisco, de 84 años y que sufre con frecuencia de una dolorosa ciática, por lo que camina con dificultad, optó por no participar a ese simbólico acto.

En otros años, el pontífice argentino conmemoró el Jueves Santo en una cárcel y en un centro de refugiados, y lavó los pies a detenidos e inmigrantes, inclusive de religión musulmán, como un mensaje de humildad y tolerancia.

En una nota, el Vaticano recuerda que el drama de la pandemia de coronavirus ha cambiado las celebraciones en todo el mundo y subraya que «como el año pasado» será «omitido» ese rito del lavado de pies debido a las restricciones impuestas en muchos países.

Durante la llamada «misa crismal» de la mañana del Jueves Santo, en la que se bendicen los aceites que se van a utilizar durante los sacramentos, el papa habló de las «cruces» que pesan sobre la humanidad y reconoció que «vivimos una época marcada por los escándalos» y que hay que rechazarlos como «un veneno».

Debido a las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia en Italia, las ceremonias litúrgicas se desarrollarán «con una presencia limitada de fieles» en el respeto de las medidas sanitarias previstas, precisó el Vaticano.

Vía Crucis en Plaza San Pedro

El pontífice presidirá el Viernes Santo como el año pasado el Via Crucis desde la plaza de San Pedro y no el alrededor del Coliseo de noche, como era la tradición.

La imagen extraordinaria y solitaria de Francisco en medio de la plaza de San Pedro vacía fue el emblema el año pasado de la tragedia mundial desatada por la pandemia de coronavirus, en la que el líder de los 1.300 millones de católicos habló de «la hora más oscura» ante el drama de la muerte por contagios de covid-19.

El Papa Francisco agradeció los más de cien mil videos que le hicieron llegar por su 8º Aniversario como Sumo Pontífice en el marco de una iniciativa impulsada por un colectivo argentino llamado Generación Francisco (GF), y deseó unas «Santas Pascuas» en una emotiva respuesta en la que destacó la importancia de que las autoridades escuchen «la voz del pueblo soberano».

“Sucedió una cosa que yo no esperaba y que quiero agradecerla», dijo Francisco en un videomensaje en el que hace alusión a los mensajes enviados por «un grupo ideal, que no se conocen entre ellos, que están unidos por buenos deseos, y se llama ´Generación Francisco´».

«De algún modo, siguen las cosas que yo hago, no me insultan, no hablan mal de mí y usan lo que digo para el bien», sostiene el pontífice en referencia a esta red de organizaciones y personas que tiene por objeto la difusión de la palabra, las acciones y los gestos del Papa Francisco.

En ese sentido, en un mensaje que fue difundido por el grupo Generación Francisco a través de sus redes sociales, el Pontífice agrega que ellos están convocados por el Padre Pepe, en referencia al sacerdote José María Di Paola, integrante del movimiento de curas villeros, a quien definió como «un sacerdote que es capaz de movilizar gente» y «auténtico».

Francisco valoró así los «más de cien mil mensajes» en los que le aseguraron que «estaban contentos con estos ocho años y que rezaban por mí y me acompañaban».

Y los definió como «la voz del pueblo soberano» tras lamentar las «veces en las que estamos acostumbrados a tomar decisiones sin consultar al pueblo, algunas de ellas trascendentes». «Nunca uno se equivoca si consulta al pueblo» dijo tras desear a todos «una Santa Pascua».

«Cuando las autoridades no consultan al pueblo, incluso para leyes importantes y discutidas respecto a la moralidad, el pueblo es el gran ausente», reflexionó Jorge Bergoglio en su mensaje de agradecimiento por los saludos recibidos.

Francisco añadió: «Estoy cerca de todos ustedes». Además, envió bendiciones y pidió que «no se olviden de rezar por mí».

Generación Francisco, desde su fundación, en el primer aniversario del pontificado de Francisco (2014), se propuso trabajar por la Cultura del Encuentro, la Iglesia pobre para los pobres y los grandes objetivos planteados en sus documentos pontificios como Tierra, Techo y Trabajo, la unidad de la Patria Grande y el cambio civilizatorio que propone en Laudato si’ y Fratelli Tutti.