Brigadistas cordobeses: autogestión y valor en el Cañadón El Blanco.
La lucha contra los incendios en la Comarca Andina ha despertado una ola de solidaridad federal que trasciende los mapas. Desde las Sierras de Córdoba, un grupo de combatientes forestales arribó a Cholila para sumarse a la defensa del bosque nativo en uno de los sectores más hostiles: el Cañadón del Blanco.
Sin recursos estatales y movidos únicamente por el compromiso ambiental, estos brigadistas se han internado en la montaña para realizar tareas de apertura de brechas, enfrentando condiciones climáticas extremas con herramientas manuales y un espíritu inquebrantable.
El filo del machete contra el avance de las llamas
El equipo está liderado por Sacha, integrante de la Brigada Forestal Pecarí de Traslasierra Sur, quien junto a un compañero de la Brigada Pum Pum y un brigadista autoconvocado, conforma la primera línea de resistencia en la altura. Munidos solo con machetes, los brigadistas lograron abrir brechas críticas en el terreno para frenar el avance del fuego.
En entrevista con Cholila Online, relataron cómo han pasado las últimas dos noches a la intemperie en un refugio improvisado, soportando el crudo frío nocturno de la cordillera chubutense para no abandonar sus posiciones estratégicas.
Autogestión comunitaria: un viaje financiado por el pueblo
Lo que distingue a este grupo es el origen de su financiamiento. Sacha destaca con orgullo que su llegada a la Patagonia fue posible gracias a la autogestión y la confianza de su comunidad. El viaje y los insumos fueron costeados íntegramente por donaciones de vecinos de las chacras de Traslasierra y aportes solidarios de distintos puntos del país.
Para estos combatientes, este esfuerzo es la prueba fehaciente de que el dinero destinado a la protección de los montes está en buenas manos cuando es administrado por quienes ponen el cuerpo en el terreno.
El recibimiento de Cholila y el amor en la emergencia
A pesar del agotamiento físico y las jornadas extenuantes, los brigadistas cordobeses aseguran sentirse reconfortados por el apoyo local. El vínculo forjado con los habitantes de la zona ha sido fundamental para sostener la moral del equipo. Sacha asegura que el recibimiento y el afecto sentido en Cholila ha sido «tremendo», transformando una situación de tragedia en un ejemplo de unión federal. Mientras el filo del machete sigue trabajando en el Cañadón El Blanco, estos voluntarios demuestran que la voluntad popular es, muchas veces, el recurso más valioso contra el fuego.




