Un nuevo nivel de violencia se registró este lunes en el centro de Israel tras el impacto de misiles equipados con ojivas de racimo
El ataque, atribuido al régimen iraní, dejó al menos un muerto y varios heridos de gravedad en localidades como Yehud, Or Yehuda, Holon y Bat Yam. Este tipo de armamento, el mismo que ha generado denuncias por su uso en la guerra entre Rusia y Ucrania, está diseñado para dispersar cientos de pequeñas submuniciones sobre áreas extensas.
¿Qué son y por qué son tan peligrosas?
Según Infobae, las bombas de racimo funcionan como un contenedor que se abre en el aire y libera decenas de «bombetas». A diferencia de un misil convencional, su objetivo es cubrir una superficie equivalente a varios campos de fútbol, lo que en zonas urbanas resulta devastador para la población civil.
Los riesgos principales señalados por organismos humanitarios son:
- Indiscriminación: No pueden dirigirse a un objetivo puntual, afectando edificios y vehículos por igual.
- Municiones sin estallar: Entre el 5% y el 40% de las cargas no detonan al impactar, quedando en el suelo como «minas terrestres» latentes que pueden explotar años después al ser pisadas o manipuladas.
El saldo del ataque
El servicio de emergencias Magen David Adom informó que uno de los impactos más graves ocurrió en una obra en construcción en Yehud, donde un trabajador murió por la metralla y otro se encuentra en estado crítico. Las imágenes del lugar muestran cráteres múltiples y fragmentos de explosivos esparcidos por calles transitadas.
El vacío legal internacional
Aunque existe una convención internacional firmada en 2008 que prohíbe estas armas (adherida por más de 120 países), potencias como Rusia, Estados Unidos, China, Israel e Irán no forman parte del tratado. Esto permite que, a pesar del repudio global, estas armas sigan apareciendo en escenarios de guerra como Ucrania, Siria y ahora en el corazón del territorio israelí.




