La tensión en Medio Oriente alcanzó un punto de no retorno este miércoles
El gobierno de Irán lanzó una advertencia directa y escalofriante: convertirá las embajadas de Israel en todo el mundo en «blancos legítimos» si Tel Aviv decide bombardear la misión diplomática de Teherán en Beirut. Esta declaración, emitida por el vocero del Ejército iraní, Abolfazl Shekarchi, pone en alerta máxima a las delegaciones internacionales, incluyendo las de América Latina.
Combates cuerpo a cuerpo en la frontera libanesa
Mientras las amenazas diplomáticas cruzan el globo, en el terreno la guerra ha pasado a una fase de contacto directo. Por primera vez desde el reinicio de las hostilidades el pasado lunes, el grupo chiita Hezbollah reportó enfrentamientos «cuerpo a cuerpo» con tropas israelíes en la localidad de Jiam, al sur del Líbano. Según el movimiento proiraní, sus combatientes detonaron explosivos contra una unidad de infantería israelí que intentaba avanzar sobre territorio libanés, desencadenando un feroz intercambio de fuego a solo seis kilómetros de la frontera.
De acuerdo con lo informado por el medio La Nación, el panorama humanitario es desolador: los bombardeos israelíes ya se han cobrado la vida de 72 personas y han forzado el desplazamiento de más de 83.000 civiles, quienes buscan refugio en centros oficiales ante la lluvia de misiles que azota el país.
El fantasma de los atentados en Buenos Aires
La amenaza iraní sobre las embajadas resuena con especial dolor en Argentina. La historia recuerda el sangriento 17 de marzo de 1992, cuando la Embajada de Israel en Buenos Aires fue volada, dejando un saldo de 22 muertos y cientos de heridos. Investigaciones del Mossad y la justicia internacional han vinculado históricamente a Hezbollah e Irán con la logística y el financiamiento de aquel ataque que aún permanece impune.
El ultimátum de Israel para que los delegados iraníes abandonen el Líbano en 24 horas ha acelerado los tiempos de una guerra que ya no solo se libra con drones y cohetes, sino con la sombra de un terrorismo global que busca golpear objetivos civiles y diplomáticos en cualquier capital del mundo.




