La desigualdad de género en el mercado laboral argentino sigue mostrando un panorama preocupante: las mujeres perciben ingresos hasta un 30% inferiores a los de los hombres y presentan menores niveles de participación económica, según un informe del Centro de Economía Política Argentina.
El relevamiento también evidencia que las diferencias de acceso al empleo, los efectos de los ajustes presupuestarios y la distribución desigual del trabajo doméstico profundizan un fenómeno conocido como feminización de la pobreza. Según Noticias Argentinas.
Menor actividad laboral y más informalidad femenina
El estudio indica que la tasa de actividad femenina alcanza el 52,6%, mientras que la masculina llega al 70,1%, marcando una brecha de 17,5 puntos porcentuales.
En materia de desempleo, la diferencia es de 1,5 puntos: el 7,4% en mujeres frente al 5,9% en varones. A su vez, la informalidad laboral también muestra disparidades, con un 38% en mujeres y 35,5% en hombres.
Los ingresos masculinos se ubican entre 27,3% y 29% por encima de los femeninos, brecha que se expande hasta el 40% en el trabajo informal.
Según el informe difundido, las mujeres representan el 64,2% de la población con menores ingresos, fenómeno que se intensifica porque los sectores de empleo feminizados suelen concentrarse en actividades de baja remuneración.
Trabajo doméstico no remunerado y desigualdad estructural
Un factor central que condiciona la inserción económica femenina es la carga de tareas del hogar.
El informe señala que las mujeres destinan 3 horas más por día al trabajo doméstico no remunerado que los varones, lo que limita su disponibilidad para el empleo formal y la progresión profesional.
Este fenómeno se refleja en la estructura de distribución de riqueza: el 63% de las personas de mayores ingresos son varones, fenómeno que se describe como masculinización de la riqueza.
Además, la participación femenina en el pago de impuestos progresivos es menor: representan el 32,8% de quienes tributan Bienes Personales y el 30% de quienes pagan impuesto a las ganancias.
Ajustes presupuestarios y políticas de género
El estudio advierte un fuerte recorte en programas estatales con perspectiva de género durante la gestión del presidente Javier Milei.
Alrededor de 7 de cada 10 programas de reducción de brechas de género fueron ajustados o eliminados en el presupuesto 2026.
Entre las principales reducciones se destacan:
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Moratoria previsional: -41,71%
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Prestación Alimentar: -17,26%
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Pensiones para madres de siete o más hijos: -0,83%
El único programa con crecimiento real fue la Asignación Universal por Hijo (AUH), que registró un aumento de 74,64% como estrategia de contención social.
Violencia de género, salud y cuidados: fuerte reducción del gasto
Los programas destinados a la prevención de violencia de género sufrieron un recorte global del 86,5% respecto a 2023.
Las estadísticas muestran una caída del 90% en la asistencia de la Línea 144 durante 2025 frente a 2023, y se proyecta una meta 79,1% inferior para 2026.
En salud sexual, el ajuste es aún más severo:
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Educación Sexual Integral (ESI): caída del 98%
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Desarrollo de salud sexual y procreación responsable: -20,9%
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Respuesta al VIH e ITS: +11,2% pero con baja ejecución histórica
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Programa 1000 Días: crecimiento de 360,6% como política de contención
El informe también señala que durante 2025 no se distribuyó ningún preservativo bajo el programa de respuesta al VIH.
Impacto laboral: empleo femenino y reforma del mercado de trabajo
Las consecuencias del modelo económico muestran efectos diferenciados por género.
En trabajo en casas particulares se perdieron 22.436 puestos entre 2023 y 2025, con una caída del 35,2% del salario real.
En educación, un sector con 73,1% de feminización, el recorte del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) redujo aproximadamente un 12% del salario docente.
El ajuste previsional también impactó de manera desigual:
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La jubilación mínima con bono está 18,3% por debajo de 2023.
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El veto a la extensión de la moratoria previsional podría impedir que 9 de cada 10 mujeres accedan a una jubilación formal, quedando en muchos casos limitadas a la PUAM.
Cambios laborales y flexibilización del trabajo
La reforma laboral reciente incluye modificaciones estructurales en las relaciones de empleo:
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Fondo de Asistencia Laboral (FAL): costo fiscal estimado en 0,37% del PBI.
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Despidos por embarazo: reemplazo de la reincorporación por indemnización agravada.
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Banco de horas: permite compensar horas extras con descanso.
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Debilitamiento de negociación colectiva.
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Derogación de la ley de teletrabajo, eliminando el reconocimiento explícito de las tareas de cuidado.
El análisis sugiere que estas medidas implican una transferencia de recursos desde el trabajo hacia el capital y una mayor precarización de ciertos segmentos laborales.
El estudio concluye que las desigualdades de género en ingresos, empleo y protección social continúan siendo un desafío estructural para la Argentina.




