La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a dejar en evidencia la distancia política que mantiene con el Ejecutivo nacional.
En el marco del Día del Periodista, la titular del Senado utilizó sus redes sociales para lanzar un mensaje que resonó tanto en la prensa como en el seno del gobierno de Javier Milei, denunciando la existencia de «campañas de desprestigio» y ataques coordinados contra quienes disienten de la línea oficialista.
Un mensaje con doble lectura
El comunicado de Villarruel, publicado en su cuenta de X, se produjo pocos días después de una conflictiva sesión en el Senado donde el oficialismo no logró impedir la aprobación del pliego de la jueza María Victoria Michelli. Sus palabras parecieron funcionar como una respuesta indirecta a la postura del presidente Milei, quien frecuentemente ha cuestionado a periodistas y medios, acusándolos de operar políticamente ante las críticas hacia su gestión.
«Muchas veces lo más difícil no es decir la verdad, sino sostenerla cuando aparecen las presiones, las campañas de desprestigio o los ataques coordinados contra quien piensa distinto. Lo sé bien», sostuvo la Vicepresidenta. Además, añadió que ha observado cómo se utilizan micrófonos y redes sociales no para informar, sino para «deformar, agredir y construir enemigos».
El Congreso y el choque de posturas
Más allá de su defensa de la labor periodística —a la que calificó como un servicio necesario para investigar e incomodar—, Villarruel hizo énfasis en la función del Senado: “El Congreso de la Nación debe seguir siendo un ámbito de pluralidad, de diálogo y de convivencia democrática, aun en medio de las diferencias”. Asimismo, aclaró que bajo su presidencia nunca se limitará el acceso de quienes cumplen la tarea de informar, marcando un contraste con las tensiones que suele tener el Ejecutivo con ciertos sectores de la prensa.
El quiebre con el bloque oficialista
La respuesta desde el sector más cercano a la Casa Rosada no tardó en llegar. El senador de La Libertad Avanza, Francisco Paoltroni, fue uno de los más duros al arremeter contra la Vicepresidenta: “Las caretas se van cayendo”, disparó en declaraciones radiales.
La ruptura interna se profundiza tras el acercamiento que Villarruel mantuvo semanas atrás con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, una figura fuertemente cuestionada por el oficialismo. Este episodio, sumado a las fricciones legislativas, refuerza la imagen de una Vicepresidenta que, lejos de alinearse a la retórica de choque de la Casa Rosada, busca consolidar un perfil propio, incluso a costa de profundizar la crisis política dentro de su propio espacio.
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