Manuel Adorni prepara su declaración jurada en medio de la causa por enriquecimiento ilícito.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra finalizando los pormenores de la declaración jurada que deberá presentar ante la Oficina Anticorrupción. La medida es clave para intentar justificar su situación patrimonial en el marco de la causa judicial que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.
Plazos y estrategia oficialista
Aunque no se ha fijado un día exacto, el funcionario adelantó que la presentación no excederá el próximo lunes 15 de junio. Esta fecha no es azarosa: el gobierno libertario apuesta a que el inicio del Mundial 2026, previsto para este jueves 11, funcione como un «paraguas» mediático que logre desplazar el foco de atención de la causa judicial y de la intensa interna oficialista.
La demora en la actualización de sus cuentas, según fuentes cercanas al Jefe de Gabinete, responde a una doble estrategia:
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En lo judicial: Evitar interferir en la recopilación de pruebas que impulsa el fiscal de la causa.
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En lo político: Intentar navegar la fuerte presión interna ejercida por figuras como Patricia Bullrich y la vicepresidenta Victoria Villarruel, quienes han buscado marcar límites ante la situación del ministro coordinador.
Tensiones internas y el factor Bullrich
La presión por adelantar los plazos surgió principalmente de la propia Patricia Bullrich, quien, tras haber presentado su propia declaración, exigió públicamente que Adorni hiciera lo mismo antes del vencimiento formal del 31 de julio. Esta postura de la ministra generó roces, consolidándola como una figura que busca diferenciarse y capitalizar el rol de «mileista coherente» frente a la opinión pública.
Mientras tanto, en la Casa Rosada observan con atención cómo la atención se desvía hacia el evento deportivo internacional. El gobierno busca «tomar aire» de los conflictos que arrastra desde la detección de la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, en la delegación presidencial que viajó a Nueva York el pasado mes de marzo. La viabilidad de este «respiro» político quedará supeditada, inevitablemente, al desempeño de la Selección Argentina en la cita mundialista.
