En vísperas del Día Mundial de la Prevención, expertos del Instituto Roffo de la UBA alertan sobre el cambio en la edad de inicio de los controles
Argentina registra 15.800 nuevos casos anuales y la detección temprana sigue siendo la herramienta clave para salvar vidas.
El cáncer de colon se ha consolidado como una de las mayores preocupaciones sanitarias en Argentina. Ubicándose como el segundo tumor de mayor incidencia en el país —solo superado por el de mama—, esta patología presenta hoy un nuevo desafío: la aparición de casos en pacientes cada vez más jóvenes. Ante este escenario, especialistas del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo (UBA) hacen un llamado urgente a la concientización y a no postergar los chequeos médicos.
La importancia de adelantar los controles preventivos
Históricamente, las guías internacionales sugerían iniciar los estudios de rutina a los 50 años. Sin embargo, el panorama ha cambiado. Pablo Sánchez, jefe de Cirugía Abdominal y Proctología del Instituto Roffo, explica que actualmente se recomienda comenzar los controles a partir de los 45 años en la población general.
Este adelantamiento responde a una tendencia global donde los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo están pasando factura a edades más tempranas. En el caso de personas con antecedentes familiares directos, la recomendación es aún más estricta: los estudios deben iniciarse a los 40 años, dado que el riesgo de desarrollar la enfermedad puede ser hasta ocho veces mayor que en el resto de la población.
Una enfermedad silenciosa pero altamente prevenible
El cáncer colorrectal tiene una característica fundamental: es curable en la gran mayoría de los casos si se detecta a tiempo. La estrategia principal es el screening o tamizaje, que permite hallar pólipos antes de que se vuelvan malignos. Los métodos más frecuentes incluyen el test de sangre oculta en materia fecal y la videocolonoscopía, estudios que salvan vidas al identificar lesiones iniciales.
Además de los controles, los médicos insisten en la adopción de un estilo de vida saludable. Reducir el consumo de carnes rojas y ultraprocesados, sumar fibras, evitar el tabaco y el alcohol, y mantener una actividad física regular son pilares básicos para disminuir el riesgo. Ignorar síntomas como el sangrado fecal, la pérdida de peso injustificada o cambios bruscos en el ritmo intestinal puede ser un error fatal en etapas donde el tratamiento es más sencillo.
El rol del Instituto Roffo como centro de referencia
Con más de 110.000 consultas anuales por diagnósticos oncológicos, el Instituto Ángel H. Roffo continúa liderando la investigación y asistencia en el país. Como institución dependiente de la UBA, su labor docente es vital para actualizar los protocolos de prevención que hoy exigen una sociedad más atenta a las señales de su cuerpo. El mensaje de los expertos es unísono: el cáncer de colon es prevenible y la consulta a tiempo es la mejor medicina.




