La temporada en Parque Patagonia, en el noroeste de Santa Cruz, estuvo marcada por el incremento de avistajes de fauna silvestre, la consolidación de nuevos senderos y el crecimiento de propuestas en el Cañadón Caracoles. Según informaron desde el equipo del parque, los visitantes llegaron atraídos por los paisajes, pero muchos terminaron quedándose por la experiencia de conexión con el entorno.




Uno de los recorridos más elegidos fue Tierra de Colores, por su cercanía con la Ruta 40 y la facilidad del sendero. Los prestadores turísticos lo incorporaron como parada habitual antes o después de visitar Cueva de las Manos. También se destacó Bajada de los Toldos, donde los visitantes pueden atravesar el cañadón caminando y descender al río para disfrutar del área de descanso.
Juliana García, integrante del equipo de Turismo de Naturaleza de Parque Patagonia, señaló que creció la curiosidad por las formaciones geológicas y las características naturales del parque. En los centros de informes, la consulta más repetida fue sobre dónde encontrar fauna silvestre.
Los avistajes espontáneos de pumas y gatos del pajonal se repitieron en senderos y caminos vehiculares. También se vieron zorros, choiques, cóndores, chinchillones y guanacos. Algunos visitantes presenciaron pariciones de guanacos y pumas en actividad de caza. Las experiencias guiadas de observación de fauna crecieron, con guías locales que ofrecen búsquedas pausadas y respetuosas del entorno.
Parque Patagonia se consolidó como un destino para la observación responsable de pumas en estado silvestre, a partir del trabajo sostenido de conservación y monitoreo. “Lo que antes eran encuentros ocasionales hoy forma parte de experiencias guiadas que combinan turismo de naturaleza, conservación y trabajo junto a prestadores locales”, destacaron desde el parque.
El Cañadón Caracoles fue una de las grandes novedades de la temporada, impulsado por nueva infraestructura: centro de informes, pasarelas y senderos de acceso a sectores de escalada. La presencia de personal de uso público permitió brindar mayor seguridad y acompañamiento a escaladores, que llegaron desde Perito Moreno, Los Antiguos, Lago Posadas, Chile y distintas provincias argentinas. Muchos también se acercaron para acampar o pasar el día.
En el sector La Señalada, dentro del portal Cañón Pinturas, se inauguraron nuevas yurtas patagónicas, equipadas con camas individuales, mesa con bancos y capacidad para hasta cuatro personas. La proveeduría del lugar ofrece comidas elaboradas y productos básicos.
El centro de interpretación y planetario sumó charlas y proyecciones los fines de semana, donde los visitantes pueden recorrer la historia geológica del noroeste santacruceño y conocer sobre biodiversidad e impacto humano.
“Las conversaciones compartidas en los senderos, en los campings y en los centros de informes reflejan una temporada marcada por la conexión con la naturaleza”, resumió García.
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