En medio de la escalada bélica que sacude Medio Oriente, el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, describió con crudeza el infierno que viven los ciudadanos bajo las bombas. «Lo más traumático es que suena la alarma y entrás en pánico», confesó, mientras reveló que hay 200 argentinos varados sin poder salir del país.
El diplomático argentino rompió el silencio y pintó un cuadro desolador de lo que se vive en Israel en estas horas de máxima tensión. En declaraciones a Radio Rivadavia que reprodujo la Agencia Noticias Argentinas, Axel Wahnish no ahorró detalles sobre el terror cotidiano que implica vivir bajo la amenaza constante de los misiles. «Es muy traumático todo para la sociedad porque no hay clases, salís a la calle y se ve vacía, muchos negocios cerrados, pero lo más traumático es que suena la alarma y entrás en pánico», confesó.
El embajador describió con crudeza la sensación de encierro y desamparo: «En el refugio escuchás como si fueran truenos y tiembla todo, no es que no pasa nada». Y alertó sobre la crítica situación de los argentinos que quedaron atrapados en la zona de conflicto: «Hay 200 argentinos varados aquí, rogando por favor que los ayudemos a seguir. Lo más seguro y menos riesgoso es quedarte donde estás porque, hoy en día, no hay salida aérea para nadie». Según Noticias Argentinas.
«Parece un show de fuegos artificiales»: la crudeza de los bombardeos
Wahnish no escatimó en imágenes para graficar la magnitud de los ataques. «Ves el cielo y parece un show de fuegos artificiales porque ves la oleada de misiles», relató. Pero lo que para algunos podría ser un espectáculo lejano, para quienes están en el terreno es una amenaza letal: «Te ponés a pensar si uno llegara a caer porque tiene entre 14 y 19 metros de alto con una carga explosiva de cuatro veces más de lo que fue el atentado a la AMIA», comparó, poniendo en perspectiva el poder de destrucción de los proyectiles que surcan el cielo israelí.
La referencia al atentado de 1994 en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y sigue impune, resuena con especial dolor en la comunidad argentina y le da una dimensión local a la tragedia que se vive a miles de kilómetros.
«Las bombas no matan ideas, matan personas»: la reflexión final del embajador
Más allá del relato sobre el horror cotidiano, Wahnish se animó a mirar hacia el futuro y reflexionar sobre el sinsentido de la guerra. «Si me preguntan si creo que la región va a tener más paz, digo que no, pero sí va a ser mucho menos violenta», aventuró, en un intento por encontrar algún resquicio de esperanza en medio de la devastación.
Su conclusión fue lapidaria y, al mismo tiempo, una declaración de principios: «La guerra nunca va a solucionar nada porque las bombas no matan ideas, matan personas». Una frase que condensa el sinsentido de cualquier conflicto armado y que, dicha desde el corazón de la tormenta, suena como un réquiem por las víctimas de ambos lados. Mientras tanto, 200 argentinos siguen varados, esperando que la diplomacia pueda lograr lo que las bombas no consiguen: abrir una puerta para volver a casa.




