La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo pico de intensidad este domingo
En un movimiento táctico de alto impacto, el Ejército de Israel destruyó el puente de Qasmiya, una infraestructura vital que cruza el río Litani. La operación, autorizada por el ministro de Defensa, Israel Katz, busca fragmentar la logística en la región y representa un golpe directo a las conexiones terrestres del país vecino.
Un ataque al corazón de la logística libanesa
El bombardeo sobre el puente de Qasmiya no es un hecho aislado, sino el primer objetivo de una ofensiva diseñada para asfixiar las rutas de suministro. Esta construcción funcionaba como una arteria indispensable que vinculaba el sur del Líbano con la gobernación de Sidón y la capital, Beirut. Su destrucción no solo complica el movimiento de las milicias, sino que genera un vacío logístico y humanitario para miles de civiles que utilizaban la carretera costera.
Ante la inminencia del ataque y las advertencias directas, el Ejército libanés procedió a evacuar sus posiciones en las cercanías de la autopista Borj Rahal. La retirada fue confirmada por fuentes oficiales, quienes priorizaron la integridad de sus tropas ante la superioridad de fuego aérea desplegada en la zona de tierras de cultivo que rodea el cruce.
Cumbre de emergencia en Beirut y crisis humanitaria
Mientras el humo todavía se divisaba desde la costa, el primer ministro libanés, Nauaf Salam, convocó a una cumbre de seguridad de carácter urgente. Durante el encuentro con altos mandos militares, se analizó el desplazamiento forzado de la población y el deterioro de la seguridad interna. Salam ordenó reforzar los controles en Beirut y otras regiones afectadas para contener el caos derivado de los bombardeos.
A nivel internacional, la acción ha despertado fuertes críticas. Organismos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas han cuestionado el ataque a infraestructuras civiles y el uso de órdenes de evacuación masivas, señalando que estas prácticas podrían vulnerar el derecho internacional. La región permanece en vilo ante la posibilidad de que este ataque sea el preludio de una incursión terrestre aún más profunda.




