La Cooperativa Eléctrica de Trelew atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia.
Tras años de desidia (corrupción), deudas multimillonarias con CAMMESA y una infraestructura que pide auxilio a gritos, la sombra de la intervención judicial parece ser la única salida para un organismo que debería ser de los vecinos, pero que ha operado como una caja política del Dasnevismo y el Secretario General de Luz y Fuerza Héctor Gonzalez (Grupo Jornada). Sin embargo, lo más preocupante no es solo el déficit financiero, sino la reaparición de figuras que la sociedad chubutense ya conoce —y no precisamente por sus méritos—.
Resulta difícil hablar de «renovación» o «progreso» cuando en los pasillos de la Cooperativa y en las reuniones de «asesoramiento» vuelven a circular los nombres de los denominados «Jóvenes Brillantes» de la era dasnevista: Pablo Mamet y Cristian Eguillor quienes estarian percibiendo 12 millones de pesos por mes cada uno por su «asesoramiento». Su padrino sería nada más y nada menos que el Turco Aidar Bestene.
El peso del historial: De SEROS a la Cooperativa
Para entender por qué el futuro de la Cooperativa está en duda con estos actores en escena, hay que hacer memoria. La gestión de Mario Das Neves dejó una estela de causas judiciales que aún hoy resuenan en los tribunales de Rawson.
Cristian Eguillor: Quien fuera presidente del Instituto de Seguridad Social y Seguros (ISSyS – SEROS), enfrentó procesos por negociaciones incompatibles con la función pública. La Justicia investigó el direccionamiento de beneficios y aumentos de prestaciones hacia empresas de amigos, en una causa que se desprendió del escándalo de «El Embrujo». Eguillor fue el contador y «cerebro» técnico de esquemas que, según la fiscalía, priorizaron el interés privado por sobre el bienestar de los afiliados.
Pablo Mamet: El exministro de la Producción, socio de Eguillor en emprendimientos privados (como la firma de diagnósticos TESLA), siempre ha caminado por la delgada línea entre los negocios familiares y la función pública. El mote de «Joven Brillante» se convirtió rápidamente en un eufemismo para describir a una generación de funcionarios que llegaron al poder para servirse de él, aprovechando la estructura del Estado —y ahora de la Cooperativa— para fines que nada tienen que ver con el servicio al ciudadano.
Un modelo agotado
La presencia de estos personajes en el entorno de la Cooperativa de Trelew no es una señal de modernización, sino de retroceso. ¿Cómo puede salir adelante una institución que arrastra deudas de 20.000 millones de pesos si los «técnicos» que la rodean son los mismos que estuvieron sentados en el banquillo de los acusados por irregularidades administrativas?
Trelew no necesita más «brillantez» de esa clase; necesita transparencia real. El reciclaje de funcionarios que ya tuvieron su oportunidad y dejaron tras de sí causas por corrupción solo garantiza que la Cooperativa siga siendo el botín de guerra de un sector político que se niega a jubilarse. Mientras los vecinos sufren aumentos y cortes, los mismos de siempre se acomodan en las sillas de poder. Si el futuro de nuestra energía y nuestros servicios depende de quienes ya le fallaron a la provincia, la salida no está cerca.
El Dasnevismo fundió está provincia y quedan las resacas dividiendose los negocios en las ciudades.
La gente ya está emigrando de Chubut porque el ambiente social es insostenible, van a quedar «currando» en Chubut «Los Jóvenes Brillantes» bajo el paraguas del Grupo Jornada de Jorge «el turco» Aidar Bestene.
Querían quedarse con Chubut y lo están logrando porque ya nadie quiere vivir con estos personajes y los vecinos comenzaron a mudarse a otras provincias porque está provincia esta totalmente saqueada.
