Conflicto diplomático: España desmiente pacto militar con Estados Unidos.
La tensión entre Madrid y Washington alcanzó un nuevo punto crítico este miércoles. Tras cumplirse el quinto día de la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró en su primera comparecencia ante la prensa que España habría aceptado cooperar militarmente con la administración de Donald Trump. Sin embargo, desde el Palacio de la Moncloa, la respuesta fue inmediata y tajante: el Gobierno español niega cualquier cambio en su postura respecto al uso de las bases de Morón y Rota para ataques contra Irán.
El cruce de declaraciones se produce en un contexto de amenazas económicas directas por parte del presidente republicano. Según El Pais, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, reafirmó que la posición sobre los bombardeos en Oriente Medio no ha cambiado «ni una coma». Esta firmeza responde a las presiones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien acusó a España de poner en riesgo vidas norteamericanas por no ceder su soberanía territorial para la ejecución de la operación denominada «Furia Épica».
La negativa de Madrid frente a las amenazas de Trump
El presidente Pedro Sánchez resumió la postura de su administración bajo la consigna «No a la guerra», recordando las consecuencias de la invasión de Irak en 2003. Sánchez calificó aquel precedente como un «regalo del trío de las Azores» que resultó en un mundo más inseguro. Ante esto, Albares insistió en que cualquier uso de las bases españolas debe estar estrictamente enmarcado en los convenios bilaterales existentes y bajo el mandato de las Naciones Unidas, descartando operaciones unilaterales de Washington desde suelo ibérico.
Por su parte, Donald Trump ha calificado a España como un socio «terrible» y ha sugerido la posibilidad de un embargo comercial, tras pedirle a su equipo que «corte todas las relaciones» con el país europeo. La hostilidad del mandatario estadounidense también radica en que España es el único miembro de la OTAN que se opuso a elevar el gasto militar del 2% al 5% del PBI, una de las exigencias centrales de la actual Casa Blanca para sus aliados.
Tensiones por la soberanía de las bases de Morón y Rota
Karoline Leavitt insistió en que el ejército estadounidense se coordina con sus homólogos españoles para lo que denominó una misión de «aplastar al régimen rebelde iraní». No obstante, la administración de Sánchez mantiene que no permitirá que los aviones de EE. UU. utilicen las bases de soberanía española para esta ofensiva. Trump, en una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz, llegó a decir: «Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos… nadie nos va a decir que no las utilicemos», aunque matizó que, ante la «hostilidad» española, prefirió no hacerlo.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue más allá al calificar de «inaceptable» la falta de cooperación de Madrid durante el último fin de semana. Mientras tanto, el Gobierno español se mantiene firme en la vía diplomática y multilateral, advirtiendo que una escalada bélica solo generará crisis migratorias y económicas similares a las de hace dos décadas. El desenlace de este choque determinará no solo la relación bilateral, sino también la cohesión interna de la OTAN y la Unión Europea frente a la política exterior de Trump.




