El brutal femicidio de Agostina Vega sumó un testimonio desgarrador en las últimas horas
Soledad, la dueña del Ford Ka negro que Claudio Barrelier habría utilizado para trasladar el cuerpo de la víctima hasta un descampado, rompió el silencio. Con profunda indignación y dolor, la mujer detalló cómo el acusado la manipuló para conseguir el vehículo y el calvario que vive desde entonces.
La mentira y el engaño para conseguir el vehículo
Soledad explicó que mantuvo una relación de pareja con Barrelier durante algunos meses, la cual ya había finalizado. Sin embargo, el imputado solía pedirle el auto con frecuencia, por lo que no sospechó cuando el domingo del crimen, cerca de las 21 horas, insistió reiteradamente para que se lo prestara bajo la excusa de llevarle ropa a un tío.
Al ir a buscar el rodado, el acusado le confesó con total tranquilidad que venía de declarar en la fiscalía por ser el último en ver a Agostina. A pesar de notar una atmósfera extraña, Soledad le entregó las llaves. «No le quería prestar el auto porque tenía una fea sensación», relató la mujer, quien además confirmó que al devolvérselo el coche fue lavado por fuera, mientras que por dentro solo se percibía un fuerte olor a cigarrillo.
El impacto de la causa judicial en su realidad
La declaración de la mujer dejó en claro el desespero por quedar ligada de forma indirecta a un caso tan grave. Soledad afirmó sentirse usada desde el primer momento por el detenido y manifestó su arrepentimiento por haberlo conocido.
El impacto social y laboral tras el secuestro del vehículo afectó de forma directa su cotidianidad. La dueña del auto lamentó el daño colateral a su reputación, manifestando que destruyó seis años de esfuerzo impecable en su empleo gastronómico debido a las acusaciones y rumores que circularon en la comunidad tras el hecho.
