El presidente estadounidense fue tajante: el sucesor de Jamenei deberá pasar por el visto bueno de Washington. «Tendrá que obtener nuestra aprobación», advirtió, y no descartó aceptar a un líder vinculado al antiguo régimen si es «bueno». Mientras tanto, Irán anuncia que ya eligió a su nuevo líder supremo en secreto y rechaza cualquier injerencia externa.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este domingo que el próximo líder supremo de Irán «no durará mucho» si Teherán no obtiene primero su visto bueno. «Tendrá que obtener nuestra aprobación», declaró a ABC News. La advertencia llega en medio de la guerra abierta que ya lleva más de una semana y mientras el régimen de los ayatolás define la sucesión de Alí Jamenei, abatido el 28 de febrero. Según DW.
Medios estatales iraníes reportaron este domingo que el órgano clerical responsable de elegir al sucesor ya había votado y que pronto se anunciaría el nombre del designado. Trump, sin embargo, no descartó aceptar a un sucesor vinculado al antiguo régimen de los ayatolás siempre que sea un «buen líder«.
«No tener que volver atrás cada 10 años»: la explicación de Trump
«Queremos asegurarnos de que no tengamos que volver atrás cada 10 años, cuando no tengamos un presidente como yo que no lo va a hacer», explicó el líder republicano, justificando la ofensiva militar y la injerencia en el proceso sucesorio iraní.
Trump insistió en que la actual ofensiva responde a la intención de Irán de «apoderarse de todo Medio Oriente» , una amenaza que, según su visión, justifica la presión extrema sobre Teherán.
La respuesta de Irán: «No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos»
Del otro lado del mostrador, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Aragchi, afirmó este domingo que la identidad del próximo líder supremo sigue siendo una incógnita y rechazó cualquier interferencia externa en el proceso de sucesión. «No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos», declaró a la cadena estadounidense NBC.
La pulseada entre Washington y Teherán, lejos de calmarse, suma un nuevo capítulo de tensión. Mientras Irán define a su nuevo líder en secreto, Trump ya le puso fecha de vencimiento si no pasa por su escritorio.




