Aceite de oliva extra virgen: el aliado clave para la salud cerebral y la microbiota.
Un reciente estudio internacional liderado por la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha revelado que el consumo habitual de aceite de oliva virgen extra (AOVE) no solo beneficia al corazón, sino que es fundamental para mantener la agudeza mental en adultos mayores. La investigación, que analizó a 656 personas de entre 55 y 75 años durante dos años, determinó que este alimento favorece una función cognitiva superior y una microbiota intestinal más diversa, factores críticos para un envejecimiento saludable.
A diferencia del aceite refinado, que pierde sus propiedades durante el procesamiento industrial, el virgen extra conserva una alta concentración de polifenoles, antioxidantes y vitaminas al obtenerse únicamente por métodos mecánicos. Los participantes que integraron el AOVE en su dieta diaria obtuvieron mejores resultados en pruebas de memoria y atención. Por el contrario, quienes optaron por versiones refinadas mostraron una disminución en la diversidad de su flora bacteriana, lo que se traduce en un mayor riesgo metabólico y un menor rendimiento cognitivo.
La conexión entre el intestino y el cerebro
El hallazgo pone de relieve la importancia del eje intestino-cerebro. Los investigadores identificaron que ciertos géneros bacterianos, como el Adlercreutzia, emergen como marcadores de estos beneficios cuando se consume aceite de calidad. Según los expertos, identificar estos patrones microbianos específicos permite transformar la prevención de enfermedades neurodegenerativas, como la demencia, a través de estrategias nutricionales sencillas y accesibles.
La calidad de la grasa es, por lo tanto, tan relevante como la cantidad. El AOVE aporta más de 20 tipos de polifenoles y una alta proporción de ácido oleico, compuestos que ayudan a reducir la inflamación sistémica y el colesterol LDL. El médico integrativo Frank Lipman destacó que estos componentes actúan como protectores naturales de las neuronas al influir directamente en el ecosistema de bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo.
Recomendaciones para una dieta protectora
Para aprovechar estos beneficios, la ciencia sugiere que el aceite de oliva virgen extra sea la principal fuente de grasa en la alimentación, reemplazando a la manteca y otros aceites vegetales procesados. Expertos de la Cleveland Clinic recomiendan un consumo de entre una y cuatro cucharadas diarias, ajustadas a las necesidades energéticas de cada individuo. Este hábito, central en la dieta mediterránea, se asocia con una reducción de hasta el 17% en la mortalidad por cáncer y un 19% por enfermedades cardíacas.
El patrón alimentario debe centrarse en productos de origen vegetal, donde el AOVE puede llegar a representar hasta el 25% del total de calorías diarias. Al ser el jugo natural de la aceituna y no un producto químico, sus propiedades antiinflamatorias son únicas. En un contexto de aumento global de casos de deterioro cognitivo, priorizar la calidad del aceite en la cocina se consolida como una de las medidas más eficaces para preservar la salud mental y la vitalidad a largo plazo.




