Tras la entrada en vigencia provisoria del histórico acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, el ministro de Economía, Luis Caputo, calificó la alianza como un «activo de enorme valor estratégico».
Según las proyecciones oficiales, el tratado funcionará como un catalizador para las ventas externas de Argentina, estimando un crecimiento del 76% en el primer quinquenio y un acumulado del 122% al cabo de diez años.
Previsibilidad y atracción de capitales
Para el titular del Palacio de Hacienda, el beneficio no es exclusivamente comercial. Caputo enfatizó que el acuerdo establece un marco regulatorio claro que aporta la «certidumbre y previsibilidad» necesaria para dinamizar la Inversión Extranjera Directa (IED).
«La UE es la principal fuente de IED en Argentina, con un stock de USD 75.000 millones, lo que representa cerca del 40% de las inversiones internacionales en el país», detalló el ministro, subrayando el potencial de crecimiento al ser Europa el segundo emisor global de capitales.
Sectores clave: ¿Qué productos impulsarán el crecimiento?
El incremento proyectado en las exportaciones se divide en tres grandes pilares estratégicos:
Agroindustria (+15%): Se espera un fuerte impulso en carnes, pesca y economías regionales (maní, vinos y cítricos).
Manufacturas Industriales (+30%): Los rubros más beneficiados incluyen autopartes, químicos, petroquímicos, manufacturas de hierro, acero y cuero.
Minería y Energía: Según Caputo, el «salto mayor» provendrá de los sectores emergentes, específicamente por la exportación de cobre, litio y energía.
Un mercado de arancel cero
La Unión Europea ha otorgado concesiones para 7.000 productos argentinos, liberalizando el 92% de las importaciones provenientes del Mercosur. De ese total, el 74% tendrá acceso inmediato y el resto en un plazo máximo de 10 años.
Este esquema permitirá que el 99% de las exportaciones agrícolas argentinas ingresen a uno de los mercados más protegidos del mundo, que actualmente promedia aranceles del 12,6%, con condiciones preferenciales.
Análisis de ganadores y desafíos
Si bien el objetivo central es la apertura recíproca, el impacto presenta matices según el sector:
Los Ganadores: El sector agroexportador y la minería estratégica. Asimismo, las industrias locales se verán beneficiadas por la baja de costos al importar maquinaria y tecnología europea, hoy gravadas con aranceles de hasta el 35%.
Los Desafíos: Los sectores industriales que operan bajo alta protección deberán incrementar su competitividad frente a los productos europeos. Por su parte, en Europa, los productores de carne y azúcar se mantienen en alerta, aunque el tratado incluye cláusulas de salvaguardia para suspender preferencias si un sector se ve seriamente perjudicado.
El camino hacia la integración
Este acuerdo pone fin a 25 años de negociaciones y abre las puertas a un mercado que representa el 14% de las compras mundiales. Para el Gobierno argentino, la puesta en marcha —liderada técnicamente por los equipos de Pablo Lavigne (Secretaría de Coordinación Productiva) y el Canciller Pablo Quirno— marca un hito en la reinserción de Argentina en el comercio global, con el objetivo de generar empleo genuino y un crecimiento sostenible a largo plazo.
