El impulso de Vaca Muerta volvió a marcar el pulso de la industria siderúrgica argentina.
En marzo, la producción de acero registró un fuerte salto que encendió expectativas, aunque detrás del rebote persisten señales de alarma por importaciones, presión impositiva y altos niveles de capacidad ociosa.
Fuerte repunte impulsado por el sector energético
La producción de acero crudo creció un 42,3% en marzo respecto de febrero y un 17,1% en comparación interanual. Según los datos de la Cámara Argentina del Acero, el volumen pasó de 272.200 toneladas en febrero a 387.400 toneladas en marzo, superando también las 330.800 toneladas registradas en el mismo mes de 2025.
El motor principal de esta recuperación fue la actividad en Vaca Muerta y el sector de Oil & Gas, donde el nivel de fracturas mostró un crecimiento superior al 30% interanual. Además, obras clave de transporte de crudo, como las ampliaciones de Oldelval y VMOS, continúan traccionando la demanda de insumos siderúrgicos.
Laminados en alza, pero con caída interanual
El repunte también se reflejó en los laminados en caliente, que aumentaron un 72,2% mensual, pasando de 148.500 toneladas en febrero a 255.600 en marzo.
Sin embargo, la comparación interanual sigue siendo negativa: la producción cayó un 18,3% frente a marzo de 2025, cuando se habían alcanzado 312.700 toneladas. Este dato evidencia que la mejora aún no logra revertir completamente la tendencia previa.
Según datos publicados por el sector y difundidos por , el rebote responde más a factores puntuales que a una recuperación sostenida.
Alerta por importaciones y presión impositiva
Pese al crecimiento, la industria advierte que la cadena de valor atraviesa una “contracción crítica”, con caídas interanuales superiores al 10% y niveles de capacidad ociosa que llegan hasta el 60% en algunos segmentos.
Uno de los principales focos de preocupación es el aumento de importaciones, especialmente desde China. Desde el sector aseguran que los productos subsidiados generan una competencia desigual que desplaza la producción local.
El presidente de Alacero, Ezequiel Tavernelli, fue contundente: “No estamos compitiendo empresas con empresas, estamos compitiendo empresas contra un Estado”.
A esto se suma la carga tributaria en los tres niveles del Estado —nacional, provincial y municipal—, que según la Cámara Argentina del Acero desalienta la producción y la generación de valor agregado.
Sectores que traccionan y otros que siguen en crisis
El crecimiento del acero está fuertemente concentrado en sectores específicos. Además del Oil & Gas, el agro y el transporte de cargas —especialmente acoplados y semirremolques— aparecen como motores de la demanda.
En contraste, la construcción y la industria automotriz muestran señales mixtas. Si bien el despacho de cemento creció un 18,4% mensual y 11% interanual en marzo, la demanda de acero aún no acompaña de forma homogénea.
Por su parte, el sector automotor enfrenta una paradoja: aumentan las ventas, pero cae la producción nacional debido al peso de los vehículos importados.
El salto de marzo confirma el impacto que pueden tener los grandes proyectos energéticos sobre la industria. Sin embargo, también deja en evidencia que la recuperación del acero argentino sigue siendo desigual y frágil.
Sin mejoras en competitividad, menor presión impositiva y una recuperación más amplia del mercado interno, el fuerte repunte podría quedar como un rebote puntual, lejos de una solución estructural para el sector.
