El «cura DJ» hizo vibrar a una multitud en Plaza de Mayo para homenajear a Francisco.
La Plaza de Mayo se convirtió este sábado a la noche en una pista de baile masiva y espiritual. Ante cientos de miles de personas, el padre portugués Guilherme Peixoto ofreció un espectáculo inédito que fusionó la potencia de la música electrónica con mensajes litúrgicos, en el marco del evento «Francisco vive en el Encuentro».
La cita tuvo un carácter profundamente emotivo, ya que se realizó para recordar el legado del Papa Francisco, a pocos días de cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 21 de abril de 2025.
Techno, liturgia y un mensaje para las nuevas generaciones
El show comenzó puntualmente a las 20:00, transformando el centro porteño en un festival de luces y sonido. La propuesta de Peixoto es única en el mundo: mezcla bases de techno de 140 BPM con fragmentos de encíclicas papales, el Ave María y sonidos de campanas.
Para el «cura DJ», la música electrónica no es un simple entretenimiento, sino un idioma para conectar con los jóvenes y llevar la Iglesia a las márgenes, tal como pregonaba el propio Jorge Bergoglio. «Es sintonía fina, una forma de evangelizar sin panfletos», sostienen quienes siguen su trayectoria desde sus inicios.
De las misiones de guerra a las consolas internacionales
La historia de Guilherme Peixoto parece salida de un guion cinematográfico. Nacido en Guimarães en 1974, se ordenó sacerdote en 1999 y sirvió como capellán militar en misiones de alto riesgo en Kosovo y Afganistán. Fue precisamente en una base militar en 2010 donde pinchó sus primeros discos para aliviar el peso emocional de los soldados.
A su regreso, se formó profesionalmente como DJ. Lo que comenzó como una iniciativa para recaudar fondos y pagar las deudas de su parroquia, terminó convirtiéndose en un fenómeno global que lo llevó a tocar en los principales clubes y festivales del mundo, siempre manteniendo su identidad sacerdotal.
Un tributo al legado de la «cultura del encuentro»
El evento, organizado por la Asociación Civil Miserando, buscó reafirmar los valores de inclusión y dignidad humana que marcaron el pontificado de Francisco. Durante la jornada, las pantallas gigantes proyectaron imágenes del Papa argentino, mientras la multitud acompañaba con banderas, globos y celulares encendidos.
Pese a las críticas de los sectores más conservadores, Peixoto asegura que su camino está validado por el mensaje de Francisco: una Iglesia de puertas abiertas donde «todos, todos, todos» tienen lugar. La noche en Plaza de Mayo cerró con una ovación, demostrando que la fe también puede latir al ritmo de un sintetizador.




