Raúl Silva denunció que el Gobierno le «corta el rostro» a la UOCRA.
El secretario general de la UOCRA en Comodoro Rivadavia, Raúl Silva, reveló una profunda grieta en la comunicación con el Ejecutivo provincial. En un contexto de creciente desocupación en el sector de la construcción, el gremialista denunció que ni el gobernador Ignacio «Nacho» Torres ni sus principales funcionarios responden a sus llamados, lo que paraliza cualquier mesa de diálogo para reactivar la mano de obra local.
El conflicto por las «casas chinas» y la falta de empleo
El malestar de la UOCRA surge a raíz de la decisión del Gobierno del Chubut de adquirir viviendas industrializadas —estilo casas chinas— para los damnificados por el deslizamiento del Cerro Hermitte. Silva cuestionó la durabilidad de estas unidades y, fundamentalmente, el nulo impacto que tienen en la generación de puestos de trabajo.
«Una casa china tiene una vida útil de 20 años, mientras que la tradicional supera los 60. El gobierno decidió traer casas de afuera que a nosotros no nos generan ninguna mano de obra ni nos achican el número de desocupados», explicó el dirigente. Silva subrayó que hubiera preferido la construcción tradicional que, aunque demore más tiempo, garantiza empleo genuino para los obreros de la región que hoy están parados.
Ministros que no atienden y sospechas de enojo oficial
La crítica de Silva se extendió a la gestión administrativa de las carteras provinciales. Apuntó directamente contra el ministro de Infraestructura, Hernán Tórtola, a quien el gobernador ha elogiado públicamente como uno de sus mejores funcionarios. «Lo he llamado fácil ocho veces y no me ha atendido el teléfono», disparó el titular de la UOCRA.
Ante este silencio sistemático, Silva sospecha que existe una directiva política de ignorar al gremio. «Capaz que el gobernador está enojado conmigo por esto que digo. Trato de llamar a alguno de sus ministros y ni bolilla; por ahí interpreto que debe estar enojado», manifestó con ironía sobre la falta de respuestas institucionales.
Desocupación en la construcción: un panorama sombrío
El gremialista advirtió que la elección de métodos constructivos rápidos y económicos por parte del Estado provincial solo agrava la crisis del sector. Al no requerir mano de obra intensiva para su colocación, el número de desocupados en la construcción no encuentra alivio en la obra pública actual.
Para Silva, el distanciamiento de Torres no solo es personal o político, sino que afecta directamente la posibilidad de coordinar soluciones para los cientos de trabajadores que esperan una reactivación real. «Yo hubiera preferido hacer una casa tradicional; tardábamos 60 días más, pero por lo menos generábamos trabajo», concluyó.




