Gerardo Merino impulsa la carne de burro como una alternativa productiva para el campo.
En una jornada que captó la atención de medios nacionales, el intendente de Trelew, Gerardo Merino, buscó dar un giro conceptual a la reciente degustación de carne de burro realizada en el restaurante Don Pedro. Lejos de interpretarlo como una respuesta a la crisis alimentaria, el mandatario local posicionó esta iniciativa como una herramienta de reconversión productiva para los establecimientos rurales de la meseta que enfrentan dificultades extremas.
Una salida para el campo golpeado por depredadores
El intendente fue tajante al desvincular la propuesta de la urgencia económica social. «Esto no tiene nada que ver con la cuestión económica», afirmó, subrayando que el verdadero valor reside en ofrecer una salida a los productores que hoy se encuentran acorralados por los bajos precios de la lana y la presión constante de depredadores como el puma y el zorro.
Según Merino, el proyecto nace de la necesidad de un productor rural que, cansado de perder su capital ovino, decidió no dejar el campo vacío y apostar por un animal resistente y con mercado potencial. Para el jefe comunal, la cría de burros genera trabajo, reactiva campos que hoy están cerrados y, fundamentalmente, produce alimento de calidad en un circuito formal.
Seguridad alimentaria y marco normativo
Para restarle cualquier tinte de marginalidad a la iniciativa, Merino destacó que el proceso contó con un riguroso control estatal. La carne fue faenada en un frigorífico habilitado y comercializada a través de carnicerías locales que cumplen con todas las normas higiénico-sanitarias. Además, recordó que el consumo de équidos está plenamente contemplado en el Código Alimentario Argentino.
La respuesta del público fue otro de los puntos que el intendente resaltó como señal de éxito: «La carnicería se quedó rápido sin carne y el restaurante se llenó», detalló, interpretando este interés no como una curiosidad pasajera, sino como la base para un mercado nuevo. La ventaja competitiva, según se desprendió de la prueba, es un precio accesible (que no superaría la mitad del valor de la carne vacuna) y un producto de buen sabor.
De la meseta a la mesa: una opción real de producción
Merino relató contactos con productores de zonas como Paso de Indios, quienes tradicionalmente descartaban esta cría pero que hoy, ante la crisis del esquema tradicional, ven en el burro una opción para mantener viva la actividad rural. Esta mirada busca transformar a Trelew en el nodo logístico de un mercado que permita expandir la matriz productiva de la región.
En conclusión, para el Ejecutivo municipal, la «novedad» de la carne de burro debe leerse como un paso hacia la innovación agropecuaria. El objetivo final es que el productor de la meseta encuentre alternativas rentables que eviten el abandono de las tierras, consolidando un esquema donde la creatividad y el aprovechamiento de recursos no convencionales sean la clave del desarrollo regional.




