El Obelisco fue epicentro del reclamo por Ángel López: «Lo mataron con decisiones judiciales».
Este viernes 17 de abril de 2026, el corazón de la Ciudad de Buenos Aires se iluminó con un pedido de justicia que trasciende fronteras provinciales. Entre las 17 y las 22 horas, una multitud acompañó a Luis López, padre de Ángel, en una conmovedora vigilia a los pies del Obelisco para denunciar las fallas sistémicas que derivaron en el asesinato del niño de 4 años en Comodoro Rivadavia.
Vigilia y denuncia contra la burocracia en juzgados de familia
La movilización, que contó con el respaldo de la referente social Martha Pelloni, se transformó en un grito contra los mecanismos judiciales que otorgaron la custodia del menor a sus presuntos victimarios. Bajo consignas como «¡Basta de informes psicológicos falsos!», los asistentes señalaron que la muerte de Ángel no fue solo un acto criminal, sino el resultado de desoír alertas previas.
«Lo mataron con decisiones judiciales», rezaba una de las pancartas más potentes de la jornada. El reclamo apunta a una reforma en el sistema de prevención y alerta temprana, exigiendo que la integridad de los niños prevalezca sobre cualquier ideología o formalismo en los juzgados de familia. Luis López, visiblemente quebrado, recordó que en su último contacto con el niño el 9 de marzo ya notaba que «ese no era su hijo», evidenciando el deterioro que sufría el menor.
Avances de la causa: perpetua en el horizonte
Mientras el Obelisco se teñía de blanco y velas en memoria del pequeño, en Chubut la Justicia avanza con los dos sospechosos bajo prisión preventiva. Las figuras penales que enfrentan los detenidos son de extrema gravedad:
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Mariela Altamirano (madre): Imputada por homicidio agravado por el vínculo en carácter omisivo. La fiscalía sostiene que su inacción ante las agresiones la hace responsable directa. De confirmarse la acusación, la pena prevista es la de prisión perpetua.
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Michael González (padrastro): Acusado como autor material de los golpes mortales. Las pericias forenses son clave para determinar si existió alevosía o agresiones sistemáticas, lo que definiría si su condena también alcanza la máxima pena.
El pedido de una justicia ejemplar
La vigilia en Buenos Aires no solo buscó el castigo para los autores materiales, sino que funcionó como un recordatorio para los funcionarios públicos sobre la responsabilidad de sus firmas en los expedientes de familia. La familia de Ángel insiste en que no descansará hasta que existan consecuencias para todos los eslabones de la cadena que fallaron en proteger la vida del niño.
La causa entra ahora en una etapa técnica decisiva con resultados de pericias que determinarán el grado de saña aplicado, mientras la sociedad civil permanece alerta para evitar que el caso caiga en el olvido burocrático.




