A contrarreloj: el ultimátum de Trump a Irán vence sin acuerdo y crece la amenaza de un ataque total.
A pocas horas de que expire el plazo fijado por la Casa Blanca, las negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán se encuentran en un punto muerto. A pesar de los intensos esfuerzos de mediación liderados por Jared Kushner y Steve Witkoff, junto al general pakistaní Syed Asim Munir, las exigencias de ambas naciones parecen, hasta el momento, irreconciliables.
Los puntos de conflicto: exigencias cruzadas
El ultimátum de Donald Trump, que vence este martes a las 20:00 (hora del este), tiene como eje central un pliego de condiciones que el régimen de Mojtaba Khamenei se resiste a aceptar. La distancia entre las partes ha generado un clima de prepotencia bélica que mantiene en vilo a los mercados internacionales.
El Estrecho de Ormuz: el campo de batalla estratégico
Uno de los puntos más críticos de la disputa es el control del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial. Irán ha convertido este paso en una fortaleza naval, utilizando cinco islas estratégicas (Tunb Menor, Tunb Mayor, Abu Musa, Larak y Qeshm) para establecer un arco defensivo reforzado con minas submarinas y lanchas rápidas.
Este sistema de defensa, apoyado por tecnología satelital de China y Rusia, es el principal obstáculo para el plan militar de Trump, quien busca desbloquear la ruta para estabilizar los precios globales de la gasolina y los fertilizantes.
La advertencia de Trump: «Demolición total a medianoche»
La negativa de Teherán a ceder ante las presiones de los enviados estadounidenses ha enfurecido al mandatario republicano. En sus últimas declaraciones, Trump fue explícito sobre el alcance del plan militar diseñado por el Pentágono:
“Tenemos un plan para que todos los puentes de Irán queden destruidos a medianoche. Todas las centrales eléctricas quedarán fuera de servicio, ardiendo y explotando… me refiero a la demolición total”.
Según fuentes de la diplomacia republicana, si no hay un giro drástico antes de las 20:00, se procedería a un raid militar coordinado. Este operativo no solo apunta a la infraestructura civil, sino también al control del uranio enriquecido y a la anulación operativa de la Guardia Revolucionaria. Mientras tanto, aliados regionales como Israel y Arabia Saudita presionan a Washington para que el presidente «vaya hasta el final» y termine con la amenaza histórica del régimen chiíta.




