Shell cambia de manos en Argentina: la millonaria venta que define la deuda de Raízen.
El mapa energético argentino se prepara para un giro trascendental. La operación local de Shell ha quedado en el centro de una compleja negociación financiera que involucra activos estratégicos y una reestructuración de deuda masiva. Raízen, la firma brasileña controlada por Cosan y Shell plc, avanza en conversaciones para desprenderse de sus activos en el país con el objetivo de aliviar un pasivo que supera los 12.500 millones de dólares.
La pulseada financiera y el atractivo de los activos locales
La venta del negocio argentino no es un movimiento aislado, sino una pieza clave en la estrategia de Raízen para ordenar sus cuentas. Mientras la compañía discute con sus acreedores alternativas como la conversión de deuda en acciones o la extensión de plazos, el mercado local aparece como el activo más «valioso» para obtener liquidez inmediata.
Lo que está en juego es una estructura de peso propio: la posible operación incluye una red de más de 400 estaciones de servicio y una refinería. Estos activos no solo representan escala, sino que tienen la capacidad de alterar el tablero competitivo del sector de combustibles en Argentina si cambian de dueño.
Los protagonistas de la negociación: Mercuria y el consorcio local
La propuesta más firme hasta el momento proviene de Mercuria Energy Group, que lidera un consorcio junto a los empresarios argentinos José Luis Manzano y Daniel Vila. La cifra que se baraja para el traspaso oscila entre los 1.000 y 1.500 millones de dólares, un monto que refleja la relevancia de la operación argentina dentro del portafolio regional de Raízen.
El interés de Mercuria tiene una lógica de integración vertical. La firma ya pisa fuerte en el país a través de Phoenix Global Resources con actividad en Vaca Muerta. De concretarse la compra, el grupo lograría cerrar el círculo: desde la producción en boca de pozo hasta la refinación y la venta directa al consumidor en los surtidores, capturando márgenes en todos los eslabones de la cadena energética.
¿Qué pasará con la marca Shell?
Uno de los puntos que genera mayor expectativa entre los consumidores y estacioneros es la continuidad de la identidad comercial. Según trascendió, una de las alternativas más sólidas es mantener la marca Shell mediante un sistema de licencia. Esto permitiría al nuevo operador conservar el reconocimiento y la fidelidad de los clientes, evitando una ruptura abrupta en la red comercial mientras el control operativo pasa a nuevas manos.
El desenlace de esta negociación, que se definirá en las próximas semanas, no solo marcará el destino de una de las petroleras más emblemáticas del país, sino que reconfigurará la competencia, la escala y la influencia sobre los precios en un mercado cada vez más sensible a las variables internacionales y la presión sobre los costos operativos.




