La Administración de Parques Nacionales sufre un severo golpe económico que enciende las alarmas en todo el sur del país
En medio de un escenario crítico por el riesgo constante de incendios forestales, el Gobierno nacional oficializó una poda presupuestaria millonaria que afecta de forma directa las tareas de preservación, mantenimiento y operatividad en las reservas más emblemáticas de la región.
El impacto de la quita de fondos en los principales destinos andinos
A través de la Decisión Administrativa 20/2026, firmada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger, se ejecutó un recorte global de $2.557.311.667 sobre el sistema de áreas protegidas. La medida se inserta en el plan de reducción del gasto público que lidera el presidente Javier Milei y que ya genera fuerte preocupación en las comunidades cordilleranas.
El Parque Nacional Nahuel Huapi, uno de los principales motores turísticos de la Argentina, es uno de los más perjudicados con una quita de $190.822.240. En la misma línea, el Parque Nacional Lanín, ubicado en Neuquén, experimentará una reducción de $156.945.103 en sus partidas para este año, comprometiendo su estructura habitual de funcionamiento.
Radiografía del ajuste sobre las áreas protegidas del sur
La tijera oficial no discriminó provincias y golpeó de manera generalizada a los santuarios naturales patagónicos. En Santa Cruz, el Parque Nacional Los Glaciares perdió $77.422.510, mientras que las quitas en la misma provincia alcanzaron a Monte León ($24.584.517) y al Parque Nacional Patagonia ($14.262.853).
Por el lado de Chubut, el Parque Nacional Los Alerces —declarado patrimonio mundial— sufrió una baja de $70.291.525, en tanto que el Parque Nacional Lago Puelo registrará $19.270.137 menos en sus arcas, afectando de igual modo a diversas reservas marinas estratégicas de la costa austral.
Alerta por incendios y operatividad al límite
La medida presupuestaria llega en el peor momento posible. Tras temporadas marcadas por incendios forestales de enorme magnitud en la región, el cuerpo de guardaparques y brigadistas venía denunciando la escasez de recursos para la prevención y el combate del fuego. Desde los sectores operativos reconocen que con este escenario será extremadamente complejo garantizar patrullajes, monitoreo de fauna, control de caza furtiva y mantenimiento de senderos para los miles de visitantes.
Ante la falta de declaraciones específicas por parte del Ejecutivo nacional, las intendencias de los parques intentan reestructurar sus partidas internas para cubrir el funcionamiento básico. No obstante, las economías regionales de Río Negro, Neuquén y Chubut miran con desconcierto el futuro inmediato, temiendo que la degradación de los servicios ponga en riesgo tanto el patrimonio natural como la temporada turística.
