El panorama meteorológico para los próximos meses ha dado un giro inesperado
Según el último informe de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), el fenómeno de «El Niño» está ganando fuerza a una velocidad mucho mayor de la prevista. Lo que inicialmente se proyectaba como una fase neutral para mediados de año, ahora apunta a la formación de un evento de intensidad extrema, conocido técnicamente como «Súper El Niño», que podría impactar con fuerza en el clima de América del Sur y Argentina.
Un calentamiento oceánico sin precedentes
La preocupación de los científicos radica en la enorme masa de agua cálida acumulada en las profundidades del Océano Pacífico. Este exceso de temperatura está ascendiendo a la superficie de manera acelerada, lo que eleva al 96% las probabilidades de que el fenómeno se consolide antes del invierno. El umbral para ser categorizado como «Súper El Niño» requiere que las temperaturas superen en 2 grados el promedio histórico, una marca que este año podría batir récords y superar incluso al histórico evento de 2015.
La sincronización entre el debilitamiento de los vientos ecuatoriales y el ascenso de estas aguas cálidas es la clave de este fortalecimiento. Los modelos climáticos más fiables sugieren que este ciclo no solo será intenso, sino que además contribuirá a que 2026 se posicione como uno de los cinco años más calurosos de la historia moderna, agravando el escenario de calentamiento global.
El impacto previsto en el territorio argentino
Para Argentina, la llegada de un «Súper El Niño» suele traducirse en cambios drásticos en el régimen de precipitaciones. Históricamente, este fenómeno ha estado asociado a lluvias torrenciales e inundaciones severas en la región del Litoral y la Pampa Húmeda. Mientras el Servicio Meteorológico Nacional monitorea de cerca la evolución, la NOAA advierte que el pico de intensidad se alcanzaría entre noviembre de este año y enero del próximo.
A diferencia de otras regiones del mundo que enfrentarán sequías extremas e incendios, como el sudeste asiático o el sur de África, el Cono Sur debe prepararse para un excedente hídrico que podría afectar la producción agropecuaria y la infraestructura urbana. El escenario de máxima intensidad gana terreno semana a semana, obligando a los organismos de defensa civil y a los sectores productivos a seguir con extrema cautela las actualizaciones climáticas de los próximos meses.
