La Policía y las Fuerzas Armadas de Bolivia desplegaron este sábado un amplio operativo en las rutas que unen La Paz y Oruro con el objetivo de habilitar un corredor humanitario y garantizar el paso de alimentos, combustible y medicamentos.
La medida busca poner fin a los bloqueos que mantienen parcialmente aislada a la capital boliviana en medio de una profunda crisis social y económica. «Vamos a acercarnos a cada punto de bloqueo, vamos a dialogar con la gente que está bloqueando y vamos a abrir este corredor para que La Paz, El Alto y toda Bolivia tengan tranquilidad», afirmó el ministro de Obras Públicas boliviano, Mauricio Zamora.
Un corredor humanitario para rescatar a La Paz y El Alto
Los bloqueos de rutas que mantienen sectores afines al expresidente Evo Morales ya cumplen varias semanas. Las protestas, que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, paralizaron el abastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos a las ciudades de La Paz y El Alto. La situación se volvió crítica en las últimas horas, con denuncias de desabastecimiento en supermercados y farmacias.
Ante este escenario, el gobierno boliviano decidió pasar a la acción. Las fuerzas de seguridad recibieron la orden de despejar los puntos de bloqueo y garantizar el paso de los camiones con suministros. El operativo se concentró en las rutas que conectan La Paz con Oruro, el principal corredor de abastecimiento de la región.
Diálogo o desalojo: la estrategia del gobierno
El ministro de Obras Públicas boliviano, Mauricio Zamora, anticipó la estrategia que aplicarán las fuerzas de seguridad. «Vamos a acercarnos a cada punto de bloqueo, vamos a dialogar con la gente que está bloqueando y vamos a abrir este corredor», afirmó el funcionario. La idea es priorizar el diálogo para evitar enfrentamientos, pero el gobierno dejó en claro que no permitirá que los bloqueos continúen.
«La Paz, El Alto y toda Bolivia tienen que tener tranquilidad», sentenció Zamora. El mensaje es claro: el gobierno de Paz Pereira está dispuesto a usar la fuerza si es necesario para restablecer el orden y garantizar el abastecimiento.
Un país dividido: la crisis política que no cesa
Bolivia atraviesa su peor crisis desde que Paz Pereira asumió la Presidencia en noviembre pasado. Los sectores afines a Evo Morales rechazan al nuevo mandatario y exigen su renuncia. Los bloqueos de rutas son la principal herramienta de presión de la oposición, que busca desestabilizar al gobierno.
El operativo de este sábado es la respuesta más contundente del oficialismo hasta el momento. La decisión de desplegar a la Policía y las Fuerzas Armadas muestra que el gobierno no está dispuesto a ceder. La tensión en las rutas es máxima y cualquier chispa podría encender una confrontación.
La comunidad internacional mira con atención
La crisis boliviana es seguida de cerca por la comunidad internacional. Países como Argentina, Brasil y Estados Unidos manifestaron su preocupación por la situación y llamaron al diálogo. El gobierno de Javier Milei ya envió ayuda humanitaria a Bolivia y respaldó a Paz Pereira.
El operativo de este sábado podría ser un punto de inflexión. Si el gobierno logra despejar las rutas sin violencia, recuperará iniciativa política. Si, por el contrario, se producen enfrentamientos con muertos o heridos, la situación podría escalar aún más. Bolivia está en un momento clave de su historia reciente.
