La aparición de fauna silvestre en áreas habitadas dejó de ser una sorpresa para convertirse en una amenaza real en la cordillera
En el barrio El Arenal de Esquel, las familias expresaron su profunda preocupación tras un violento episodio donde un jabalí de gran porte atacó ferozmente a un perro doméstico. El incidente ocurrió a metros de donde jugaban dos nenas, lo que encendió las alarmas sobre el peligro que corren los vecinos por la presencia de estos animales a plena luz del día.
Un ataque feroz a metros de una zona de juegos infantiles
El dramático momento se registró el pasado domingo, entre las 18 y las 19 horas, en un sector boscoso muy cercano a las viviendas del mencionado barrio. Según relató Bruno Peláez, residente de la zona, su hija de 6 años y su sobrina se encontraban jugando al aire libre cuando el perro de la familia se adentró en unos matorrales. En ese instante, fue embestido por el ejemplar salvaje.
El animal hirió de gravedad a la mascota en el pecho, la panza y una de sus patas. «Lo bueno, por suerte, es que estaba el perrito. Si los nenes hubiesen estado solos, el jabalí los atacaba por defender su territorio», advirtió con angustia el vecino. Las aproximadamente 60 familias que residen en este sector consolidado señalan que ya circulan videos en los grupos de WhatsApp vecinales que muestran piaras enteras desplazándose sin temor por calles de tránsito frecuente y circuitos de caminatas.
Alimento urbano y un plan oficial para retirar a la especie
Los habitantes de El Arenal sostienen que la abundancia de recursos en los patios periféricos —como manzanas caídas y arbustos de murra (zarzamora)— es el principal factor de atracción para estos mamíferos. Frente al reclamo comunitario, las autoridades provinciales y los equipos de Fauna Urbana tomaron cartas en el asunto. En las últimas horas se pautó una reunión clave entre la Policía del Chubut y especialistas en fauna para coordinar un protocolo seguro de captura y traslado de los ejemplares fuera del ejido urbano.
Desde los organismos oficiales y las comisiones barriales hicieron un ruego encarecido a la población: abstenerse de realizar intentos de caza privada. El uso de armas de fuego o trampas caseras en un área densamente poblada, donde circulan chicos de forma permanente, conlleva un riesgo habitacional altísimo. Mientras se activa el operativo público, se recomendó a los vecinos mantener limpios los terrenos de frutos caídos, resguardar a sus mascotas dentro de los predios y dar aviso inmediato al 911 ante nuevos avistamientos.
