A pocos días de que finalice el acuerdo de congelamiento interno, el crudo internacional vuelve a subir y genera incertidumbre sobre el próximo ajuste en las estaciones de servicio
El mercado energético argentino entra en una semana de definiciones determinantes. Este viernes 15 de marzo caduca el pacto de sostén de precios que mantuvo los valores de los combustibles sin cambios durante los últimos 45 días. Tras un incremento del 25% aplicado en marzo, las refinadoras y petroleras acordaron una tregua que ahora llega a su fin, coincidiendo con un contexto internacional adverso.
Desde este lunes, el directorio de YPF —empresa que lidera el 55% de las ventas minoristas— comenzará a debatir el rumbo a seguir. La firma encabezada por Horacio Marín enfrenta el desafío de equilibrar los costos operativos de extracción y refinación con la política nacional de contener la inflación. El inicio temprano de estas conversaciones sugiere que el sector se prepara para un posible nuevo esquema de precios a partir del próximo fin de semana.
Tensión internacional y el retraso de los precios internos
La situación global ha sumado presión al tablero local. Debido a la falta de acuerdos diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, el barril de crudo Brent escaló un 3%, consolidándose en torno a los US$103. Este encarecimiento de la materia prima ensancha la brecha que denuncian las compañías locales.
Según fuentes del sector, las petroleras sostienen que el precio en los surtidores argentinos arrastra un retraso cercano al 20% respecto del costo real. A este escenario se suma la reciente actualización del 0,5% en el impuesto a los combustibles dispuesta por el Gobierno, un factor que erosiona el margen de ganancia que efectivamente perciben las empresas por cada litro vendido.
El impacto en el bolsillo a partir del viernes
Aunque la decisión final se conocerá cerca del vencimiento del plazo, el mercado aguarda señales claras. El equilibrio es frágil: por un lado, la necesidad de las operadoras de ajustar sus ingresos a la paridad internacional y, por otro, el impacto directo que cualquier suba tiene sobre el resto de los precios de la economía argentina.
