El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arribará este jueves a Washington para un encuentro estratégico con su par estadounidense, Donald Trump
La reunión, que genera una fuerte expectativa en la región, tiene como ejes centrales el fortalecimiento del comercio y una ofensiva conjunta contra el crimen organizado transnacional.
Cooperación contra el narcotráfico y el tráfico de armas
Uno de los puntos más relevantes del encuentro será la formalización de los avances en materia de seguridad. Ambos gobiernos buscan consolidar un acuerdo de cooperación mutua para combatir el tráfico de drogas y armas. Este pacto prevé un intercambio de información técnica y de inteligencia aduanera que permitirá rastrear con mayor velocidad las rutas de productos ilícitos y los vínculos entre organizaciones criminales de ambos países.
La delegación brasileña, que incluye al director general de la Policía Federal, tiene como objetivo demostrar la eficacia de las medidas tomadas recientemente en territorio brasileño para desarticular facciones criminales que operan en América Latina.
Aranceles y minerales críticos: la tensión comercial
No todo será armonía en la oficina oval; la economía ocupará un lugar central en la mesa de diálogo. El ministro de Hacienda brasileño, Darío Durigan, adelantó que la intención es normalizar las relaciones tras las tensiones generadas por la imposición de aranceles a productos brasileños el año pasado.
Brasil llega con una postura firme: el gobierno de Lula advirtió que utilizará «medidas recíprocas» si Estados Unidos aplica gravámenes por razones políticas. Asimismo, se espera que discutan la explotación de minerales críticos, un sector donde Estados Unidos busca asegurar suministros frente a la competencia global, y la postura de ambos países ante el conflicto armado entre Washington e Irán.
Un encuentro postergado por la geopolítica
Esta reunión estaba prevista originalmente para marzo, pero debió posponerse debido a la escalada bélica en el Medio Oriente. Sin embargo, tras una extensa charla telefónica de 50 minutos en enero, ambos mandatarios ratificaron su voluntad de resolver sus divergencias «cara a cara».
Con una comitiva de alto nivel que incluye a los ministros de Relaciones Exteriores, Hacienda, Justicia y Energía, Brasil busca reafirmar su soberanía y proteger sus intereses comerciales en lo que consideran un diálogo constructivo necesario para la estabilidad económica del continente.
