La industria cárnica argentina atraviesa un periodo de marcada contracción que ya se refleja en las estadísticas oficiales de las últimas décadas
Según el reciente informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), la actividad durante el mes de marzo se posicionó en niveles críticamente bajos, afectando tanto a la producción como a la mesa de los argentinos.
Un primer trimestre con cifras en rojo para la industria
Durante el primer trimestre de 2026, la actividad en los 349 establecimientos activos del país alcanzó una faena total de 2,973 millones de vacunos. Esta cifra representa una caída interanual del 7,6%, lo que significa que se procesaron 242,92 mil cabezas menos que en el mismo periodo del año anterior.
En lo que respecta específicamente a marzo, la faena fue de 1,029,000 cabezas. Si bien existió una mejora técnica del 3,8% respecto a febrero al ajustar por días laborables, la comparación con marzo de 2025 muestra una leve caída del 0,2%. Los expertos atribuyen este escenario a una combinación de factores climáticos adversos sufridos entre 2022 y 2025, que forzaron la venta anticipada de animales y redujeron el stock de madres.
Preocupación por el consumo interno y el precio en mostrador
El impacto de esta crisis productiva se traslada directamente al mercado interno, donde el consumo de carne vacuna ha mostrado un descenso significativo. En el acumulado trimestral, el consumo aparente cayó un 10,0% interanual. Por su parte, el promedio de consumo por habitante se ubicó en 47,3 kilos anuales en marzo, un 3,7% menos que hace doce meses.
Esta retracción del consumo está ligada al incremento de los precios. El valor del animal en pie alcanzó su nivel más alto en 15 años durante el periodo diciembre ’25-marzo ’26. De acuerdo con datos del INDEC procesados por CICCRA, cortes populares como el asado han registrado aumentos de hasta el 68,9% en el último año, dificultando el acceso de las familias a este producto básico de la dieta nacional.
