En una jornada marcada por la inestabilidad internacional, los mercados financieros reflejaron este martes el impacto del conflicto en Medio Oriente
La escalada de tensiones entre Irán y Estados Unidos, sumada a la incertidumbre sobre la navegación en el estrecho de Ormuz, generó una ola de aversión al riesgo que golpeó directamente a los activos locales. En este contexto, tanto las acciones argentinas en Wall Street (ADRs) como los bonos soberanos operaron en terreno negativo, provocando que el riesgo país volviera a situarse en el umbral de los 500 puntos básicos.
Retroceso de bonos y suba del riesgo país
A nivel local, la deuda pública en dólares mostró signos de debilidad desde la apertura. Los títulos soberanos cedieron terreno encabezados por el Bonar 2041, con una caída del 0,6%, seguido de cerca por el Bonar 2029N y el Global 2030. Esta corrección técnica llevó al indicador de riesgo país, elaborado por el J.P. Morgan, a posicionarse en los 499 puntos básicos.
Pese a este traspié diario, el mercado intenta asimilar las señales positivas de fondo. Los analistas destacan que la reciente mejora en la calificación crediticia otorgada por la agencia Fitch Ratings sigue funcionando como un soporte para las perspectivas financieras de mediano plazo. De hecho, tras la decisión de la calificadora, se observó una demanda sostenida por emisiones de carácter corporativo y provincial, lo que ayuda a amortiguar la volatilidad externa.
Wall Street: caída generalizada de los ADRs bancarios
En la plaza de Nueva York, el clima fue aún más hostil para los papeles nacionales. Los ADRs registraron retrocesos de hasta el 5,1%, con el sector financiero como el principal afectado. Las acciones del Grupo Supervielle lideraron las bajas, acompañadas por un descenso del 4,5% en el BBVA Argentina. En contrapartida, la petrolera estatal YPF logró desmarcarse de la tendencia general con un ligero avance del 0,5%.
Por su parte, el índice S&P Merval en Buenos Aires retrocedió un 1,2% en pesos, mientras que su variante medida en dólares cayó un 1,6%. Expertos de la consultora Criteria señalaron que, aunque la jornada es compleja, el foco de los inversores ha dejado de estar puesto en la tensión cambiaria de corto plazo para concentrarse en la consolidación de las curvas en pesos y la capacidad del Tesoro de financiarse a tasas decrecientes.
Contexto global y expectativas del mercado
La cautela de los inversores responde a la falta de avances diplomáticos concretos en las zonas de conflicto y a la expectativa por la próxima reunión bilateral entre las potencias de Estados Unidos y China. No obstante, el «rally» que venían experimentando los bonos soberanos durante la primera semana de mayo ha permitido una compresión significativa del riesgo país, que ahora busca consolidar su zona de soporte en torno a los 500 puntos.
Para los operadores, la clave de las próximas ruedas residirá en si el escenario global permite que los activos emergentes retomen su senda alcista o si la tensión geopolítica continuará presionando sobre la salida de capitales hacia refugios más seguros.
