Una violenta secuencia familiar y delictiva terminó con una vivienda completamente reducida a cenizas y una pareja tras las rejas
Durante la audiencia de control de detención celebrada este jueves, la Justicia comenzó a desentramar los impactantes sucesos ocurridos el miércoles al mediodía en la intersección de las calles Piedra Buena y Moreno, donde el despecho y la ira de un hombre provocaron un siniestro de magnitudes que puso en riesgo a todo el vecindario.
Los hechos se encadenaron en simultáneo y combinaron una violenta amenaza con arma de fuego a una trabajadora del volante y un posterior conflicto doméstico. Según precisó la fiscal general María Eugenia Vottero, ambos episodios delictivos compartieron el mismo escenario temporal y geográfico, lo que derivó en imputaciones diferenciadas pero unidas por el mismo contexto de descontrol.
Una amenaza al volante que desató la presencia policial
La jornada de caos se inició cuando una mujer, pareja del imputado, arribó al domicilio a bordo de un remís. Al momento en que la conductora intentó cobrarle la tarifa correspondiente por el viaje realizado, la pasajera reaccionó de forma violenta y la amedrentó utilizando lo que presumiblemente era un arma de fuego. Tras el aviso de emergencia, los efectivos policiales se hicieron presentes en el lugar para custodiar el perímetro a la espera de una orden de allanamiento judicial que permitiera registrar el inmueble y secuestrar el armamento denunciado.
Al percatarse del inminente despliegue de los uniformados en la vereda, los propietarios de la vivienda —la madre y los hermanos del acusado— tomaron la drástica determinación de expulsarlo definitivamente de la propiedad, manifestando estar cansados de los reiterados disturbios que el sujeto ocasionaba de forma habitual. Esta decisión familiar provocó la furia ciega del hombre, quien antes de desencadenar la tragedia lanzó una advertencia escalofriante a sus allegados: “Me van a echar, voy a quemar todo”.
Venganza, destrucción total y prisión preventiva
Cumpliendo con su promesa de venganza, el individuo inició de forma intencional un foco ígneo dentro de las instalaciones. Las llamas se propagaron con extrema velocidad por los ambientes, provocando pérdidas materiales totales y generando un escenario de alta peligrosidad para las fincas linderas debido a la proximidad de las cañerías de la red de gas natural, lo que obligó a una urgente intervención de los bomberos. De acuerdo con las pericias preliminares de la Fiscalía, no se hallaron indicios que demuestren que el agresor se encontrara bajo los efectos de estupefacientes o sustancias alteradas al momento de provocar el incendio.
Atendiendo a la gravedad del estrago y al peligro de fuga, las autoridades judiciales dictaron la prisión preventiva para el hombre hasta el próximo 29 de junio, enfrentando un panorama procesal complejo con penas que podrían alcanzar los 15 años de penitenciaría. Por su parte, la mujer implicada en las amenazas a la remisera recuperó la libertad supeditada al proceso, debiendo cumplir con estrictas restricciones de acercamiento y presentaciones periódicas ante la Oficina Judicial. El arma utilizada en el hecho inicial no pudo ser localizada, sospechándose que fue consumida por el fuego o descartada en las inmediaciones antes del arribo total de los patrulleros.
