El presidente Javier Milei recibió este viernes a Manuel Adorni en la Quinta de Olivos. El encuentro arrancó a las 9 de la mañana y busca dar un mensaje claro: hacia afuera, el jefe de Gabinete sigue en funciones y tiene el apoyo total de la Casa Rosada.
La reunión ocurre en medio de una tormenta de presiones. Distintos sectores legislativos y de la oposición exigen la salida de Adorni tras abrirse una causa judicial en su contra por presunto enriquecimiento ilícito. El caso quedó en manos del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.
En los pasillos de Balcarce 50 el argumento es institucional. Repiten que el Presidente no va a dejar que la oposición le arme o desarme el gabinete. Para Milei, el ministro coordinador se queda en su puesto mientras la Justicia no dicte un fallo de fondo.
La trinchera en el Senado y el «operativo blindaje»
El escándalo golpeó de lleno la actividad parlamentaria. En el Gobierno admiten que el caso congeló la agenda de reformas en el Congreso y obligó a negociar a contrarreloj para evitar una derrota legislativa.
Por lo pronto, el oficialismo logró postergar la sesión del Senado para el 25 de junio. La oposición quería aprovechar esa fecha para activar una interpelación inmediata. Ahora, los libertarios buscan otra salida técnica: exigir una mayoría de dos tercios para tratar cualquier sanción contra el funcionario.
Con esta maniobra buscan ganar tiempo y elevar la vara de votos, aunque la estrategia ya genera chispazos con las bancadas aliadas. El PRO y la UCR vienen advirtiendo que sostener a Adorni daña las negociaciones por leyes clave como el Súper RIGI.
Puertas adentro: tensión en el entorno presidencial
A pesar del frente unido, la interna libertaria cruje. Cerca de Karina Milei aseguran que el jefe de Gabinete es “intocable” para el Presidente. Saben que una salida del ministro sería leída como una dura derrota para el núcleo duro del Gobierno.
Sin embargo, segundas líneas de la administración admiten que el costo político es alto. En varios despachos ya se barajan nombres y escenarios alternativos por si la presión judicial o mediática se vuelve imposible de frenar.
La grieta también salpicó a Patricia Bullrich. La ministra y jefa del bloque en el Senado fue una de las pocas oficialistas que marcó distancia al hablar abiertamente de una “omisión ética” en las explicaciones patrimoniales de Adorni.
Una agenda trabada y la prueba de fuego en Rosario
El problema para la Casa Rosada es que Adorni pasó de ser el principal vocero del modelo a convertirse en un factor de distracción. Proyectos como el paquete de propiedad privada y la desregulación económica quedaron en segundo plano.
Martín Menem mira de reojo los tiempos en la Cámara de Diputados. Teme que cualquier apertura del recinto sea usada por el peronismo para avanzar con un pedido de moción de censura contra el jefe de ministros.
Para romper el cerco, Milei quiere volver a hablar de economía, baja de inflación y exportaciones. El plan comunicacional es despegar la figura presidencial del conflicto, pero las fotos oficiales dicen otra cosa. Sostener al funcionario ya consumió una parte importante del capital político del mandatario.
Para finalizar, este sábado marcará un termómetro social clave. El Gobierno convocó al gabinete pleno al acto por el Día de la Bandera en Rosario. Adorni caminará al lado del Presidente, y en el entorno oficial cruzan los dedos frente al micrófono: saben que si hay silbidos, el costo político se pagará en vivo.
