Javier Madanes Quintanilla destacó que la inversión constante es la clave para la permanencia y el futuro de Aluar.
En el marco de la conmemoración por el 52° aniversario de la primera colada de aluminio, el presidente de Aluar, Javier Madanes Quintanilla, repasó los hitos históricos de la compañía, su profundo arraigo en Puerto Madryn y la visión estratégica basada en la inversión sostenida y las energías renovables que guía a la firma industrial.
Inversión permanente y el desarrollo eólico en la Patagonia
Durante su análisis, el directivo subrayó que la filosofía central de la empresa radica en sostener un flujo constante de capitales como único camino para garantizar la competitividad en los mercados globales.
Nuestra mentalidad es que la única forma de mantenerse es invirtiendo.
En este sentido, Madanes Quintanilla se refirió al ambicioso plan de desarrollo eólico, señalando que no se trata de proyectos fragmentados, sino de la consolidación de un único complejo de gran escala que reafirma la apuesta de la compañía por la generación limpia. Asimismo, reivindicó la decisión estratégica tomada hace más de cinco décadas de instalarse en la Patagonia, destacando que la región posee condiciones inmejorables para emprendimientos industriales y energéticos de gran magnitud.
Memorias de los inicios y el vínculo con Puerto Madryn
Al evocar los complejos orígenes del proyecto, el empresario recordó las dificultades técnicas y logísticas de la época —una etapa que graficó como «una tarea del lejano oeste»—, donde debieron coordinar de manera simultánea la construcción de la planta industrial, un puerto de aguas profundas, líneas de transmisión y el suministro eléctrico sin certezas absolutas. En ese camino, destacó el rol formativo de la Facultad de Ciencias Exactas, de donde provienen gran parte de los cuadros gerenciales de la firma.
El presidente de Aluar puso especial énfasis en el factor humano y en la relación indisoluble con la comunidad local, a la que calificó como «un ejemplo para cualquiera que lo mire desde cualquier lugar de Argentina». Resaltó que el crecimiento industrial impulsó de la mano el desarrollo inmobiliario, turístico y social de Puerto Madryn, concluyendo que el respaldo generalizado de las instituciones locales es el motor que motiva a la compañía a «seguir apostando y apostando fuerte».
