Un verdadero cimbronazo económico sacude las estructuras productivas de la Patagonia. Históricamente reconocida por su matriz hidrocarburífera, la realidad laboral del sur argentino dio un vuelco drástico que redefine el mapa del trabajo genuino.
Mientras las cuencas tradicionales enfrentan un declive persistente en sus plantas de personal, una industria ligada al mar consolidó un crecimiento silencioso pero devastador, destronando a los gigantes petroleros en la absorción de mano de obra y transformándose en el principal sostén de miles de familias chubutenses.
Este fenómeno de reconversión laboral forzada quedó expuesto de manera contundente en las últimas horas. En la actualidad, los datos duros demuestran que la pesca genera más empleo que la actividad petrolera en la provincia del Chubut, posicionándose en la cima del podio productivo regional. De acuerdo con las declaraciones del presidente de la Cámara de la Flota Amarilla del Chubut (Cafach), Gustavo González, la industria pesquera se convirtió de forma definitiva en la empleadora directa más grande de todo el territorio provincial.
Radiografía de un boom: 15 mil puestos de trabajo y el declive de la cuenca
La magnitud del impacto social de la actividad marítima se concentra con fuerza en el corazón logístico de la provincia. Únicamente en el área de Puerto Rawson, incluyendo toda la zona de influencia del Valle, la actividad extractiva y de procesamiento genera más de 7 mil puestos de trabajo directos. A nivel provincial, la cifra global escala de manera masiva: “En la provincia son más de 14 mil puestos de empleo directos los que genera la pesca. Yo creo que es la empleadora más grande de Chubut, incluso que el petróleo”, disparó el titular de la Cafach.
A pesar de esta supremacía en materia de ocupación territorial, el dirigente aclaró que existe una marcada diferencia impositiva y de facturación. Si bien la pesca es la mayor generadora de empleo en la actualidad, en lo que respecta al ingreso neto de divisas se ubica en el segundo escalón, ya que el primer puesto en volumen monetario lo sigue reteniendo la explotación petrolera. No obstante, González insistió en que el factor humano juega a favor del mar debido a la crisis extractiva del hidrocarburo: «En cuanto a trabajo primero está la pesca, y más aún con lo que lamentablemente ha pasado en la cuenca petrolera en estos últimos años, que está en baja de empleados. Si hoy hiciéramos un censo en la provincia, estoy convencido que la pesca es la principal empleadora directa».
Mala fama, envidia al Comodoro petrolero y las urgencias del sector
El fuerte reclamo de la Flota Amarilla apuntó también contra la discriminación política que sufre el sector. Mientras diversas actividades productivas obtuvieron importantes beneficios impositivos durante los últimos dos años, las empresas pesqueras fueron completamente marginadas de cualquier alivio fiscal. “Puede ser que la pesca en general tenga muy mala fama, tenga una mala imagen, que es algo que también estamos queriendo de alguna forma ir cambiando porque las empresas son otras. La realidad de hoy es que se trabaja absolutamente todo en blanco, es todo producto para exportación, genera divisas y genera trabajo genuino”, sentenció el empresario.
El dirigente no ocultó su malestar al comparar el respaldo social que tiene el crudo en el sur: “Cuando alguien habla de la pesca cuesta que lo haga con simpatía. Yo lo veía muchas veces en las discusiones de la Legislatura: cuando alguien habla algo en contra del petróleo, no importa qué color político, todo Comodoro Rivadavia sale a defender a ese recurso y me parece perfecto, pero hasta me da envidia. Cuando pasa algo con la pesca nos cuesta conseguir esa empatía, entender que estamos todos en el mismo barco”. Para revertir esta asfixia, el sector fijó un orden de prioridades urgentes: la declaración inmediata de la Emergencia Pesquera provincial, la resolución definitiva del postergado dragado del río en Puerto Rawson y el avance hacia la diversificación del recurso mediante la explotación de la anchoíta y la merluza para no depender exclusivamente del boom temporal del langostino.
