El tablero político en la cúpula del Poder Ejecutivo experimenta horas de fuerte ebullición y reacomodamientos estratégicos. Las opciones que se barajan en el oficialismo ante un eventual recambio.
A pesar de las desmentidas de rigor que surgen desde las oficinas oficiales, la danza de nombres para coordinar el gabinete comenzó a ganar terreno en los despachos libertarios. El jefe de Gabiente, Manuel Adorni, se mantiene firme en su cargo, tal como destacó su entorno en las últimas horas. Pero eso no impidió que dentro del Gobierno se abra un abanico de posibles reemplazos ante una eventual salida del ministro coordinador.
En la primera línea de consideración se asoma la figura de la titular de la cartera social más importante del organigrama nacional. Con el malestar de integrantes del oficialismo, comenzó a sonar Sandra Pettovello, la jefa de Capital Humano. Es una dirigente que goza de la plena confianza de Javier y Karina Milei y que fue la encargada de darle buenas noticias al Presidente en los últimos meses. Entre sus logros de gestión, aparece la baja de la pobreza, la digitalización de los planes sociales o la inauguración de los centros de formación del ministerio.
La consolidación de su figura pública dentro de un megaministerio con alta conflictividad social la posiciona de forma orgánica en las conversaciones internas de la fuerza. La posibilidad de conducir en condiciones una cartera con muchas áreas complejas, como Educación, Trabajo o ANSES, le sirvió para ganarse un respeto ante propios y extraños. Un éxito que la hacen candidata natural al puesto que hoy ostenta el ex vocero presidencial, algo que remarcan fuentes libertarias. Aunque, ante los suyos, la ministra dice que ni considera esa opción, sobre todo por el cariño personal que le tiene a Adorni.
Sin embargo, el eventual traslado de la funcionaria plantea un dilema de gobernabilidad respecto a la herencia de su actual estructura de poder. Hay otro tema de relevancia para Pettovello: quien la puede reemplazar si se muda a Casa Rosada. Es un eje vital porque, lógicamente, la funcionaria querrá incidir en la elección de ese nombre que quede a cargo de secretarias, y cajas, sensibles.
El factor diplomático y el equilibrio de las facciones
La segunda línea de sucesión potencial se ubica en el Palacio San Martín, impulsada por la agenda de inserción comercial global. Pablo Quirno, el canciller, es otra alternativa que aparece para la jefatura de Gabinete si el ex candidato a legislador sale eyectado. Al igual que Pettovello, cuenta con la confianza de los hermanos Milei y puede en este tiempo exhibir éxitos, con acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea en marcha, además de los avances de tratados internacionales de envergadura.
El perfil técnico del jefe de la diplomacia sumó capital político reciente tras el cierre de negociaciones multilaterales de alto impacto para la macroeconomía. El último fue la semana pasada, cuando se encargó de anunciar la incorporación de Argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un acuerdo comercial que reúne a doce países, entre ellos Reino Unido, y representa aproximadamente el 15% del Producto Bruto Interno mundial. La chance de encabezar un gabinete ni aparece en el ex secretario de Finanzas pero podría surgir siempre y cuando el jefe de Estado se lo solicite.
Más allá de los nombres propios, la discusión de fondo radica en la distribución de cuotas de poder entre las distintas vertientes que conviven en la coalición gobernante. Estos dos nombres del Gabinete poseen otra condición para nada menor: podrían asegurar equilibrio interno entre el menemismo y la tropa de Santiago Caputo. El asesor sigue apostando a la continuidad del jefe de Gabinete: le valora que obturó puestos para los primos Menem dentro de su ecosistema y cuenta con la sospecha de que si el jefe de ministros se va, ese cargo quedaría para alguien del riñón de la secretaria general de la presidencia.
La defensa del entorno del ministro coordinador
Frente al avance de las especulaciones sobre un quiebre en la cúpula ministerial, los colaboradores más cercanos al funcionario salieron a blindar su posición. En momentos en los que las versiones cobran volumen, cerca de Adorni se encargaron de despejar interrogantes sobre su futuro. Tal como relató este miércoles Agencia Noticias Argentinas, graficaron: «Están tirando todo al asador, pero no hay nada. Hay que entender que el Presidente banca, que esto va a pasar y todo volverá a la normalidad con los cambios que haya que hacer».
