La Casa Rosada es un hervidero. En una jornada marcada por el secretismo y las operaciones cruzadas, Manuel Adorni se vio obligado a publicar en sus redes sociales la carta de renuncia con la que abandonó la Jefatura de Gabinete.
El colapso del funcionario se precipitó acorralado por la causa judicial que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, un escándalo que estalló hace tres meses cuando se filtró la polémica presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en la comitiva oficial que viajó a Nueva York para la Argentina Week.
Pese a que el relato oficial intentó maquillar la salida como un acto voluntario, la realidad intramuros es radicalmente distinta. En el entorno del exfuncionario venían notando un comportamiento extraño y quedó en evidencia La trastienda y los motivos que dieron pie a la salida de Manuel Adorni. Desde el riñón del Gobierno libertario admitieron sin filtros que la pinza letal entre los avances de la Justicia y el feroz asedio del Congreso fueron los factores determinantes para eyectarlo, volviendo la gestión completamente estéril por las constantes filtraciones.
Traiciones, llantos y las tres renuncias rechazadas por los hermanos Milei
El desenlace de esta crisis comenzó a tejerse el pasado jueves. Desbordado por la presión, el entonces ministro coordinador ya tenía tomada la decisión de dar un paso al costado. De hecho, fuentes cercanas a su entorno confirmaron que Adorni intentó presentar la renuncia en otras dos oportunidades previas, pero se topó con la rotunda negativa y resistencia de Javier y Karina Milei, quienes buscaron protegerlo a toda costa. Sin embargo, para mediados de semana la tensión con las fuerzas aliadas del Congreso se volvió insoportable; los mismos sectores que antes lo respaldaban intensificaron la presión exigiendo su cabeza de inmediato.
Para el jueves por la noche, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el influyente asesor Santiago Caputo llegaron a un crudo consenso: la permanencia de Adorni era insostenible. Fue en ese preciso instante cuando se activó el plan de contingencia y comenzaron a barajarse nombres para la sucesión, una carrera donde el actual ministro del Interior, Diego Santilli, corre con clara ventaja. El viernes por la mañana se le comunicó formalmente a Adorni que su ciclo estaba terminado, disponiendo todo el escenario para ejecutar el recambio apenas el Presidente regresara de su viaje a Madrid.
Destrato, misterio en Olivos y el fin del sueño reeleccionista para 2027
La jornada del sábado estuvo plagada de versiones encontradas que exponen el destrato hacia el exvocero. Aunque se había planificado un encuentro formal de despedida entre Milei y Adorni —e incluso se barajó la posibilidad de que miraran juntos el partido de la Selección Argentina para simular normalidad—, el misterio rodeó la quinta presidencial. Mientras algunos operadores aseguran que se vieron por la mañana en estricta reserva, otros voceros garantizan que el mandatario le cerró la puerta y el encuentro jamás ocurrió. Lo único certero es el fuerte impacto político: el Gobierno pierde a uno de sus cuadros «puros», un hombre tan valorado que la mesa chica lo proyectaba como el compañero de fórmula de Milei para los desafíos reeleccionistas de 2027.
El lunes, el exjefe de ministros deberá concurrir por última vez a Balcarce 50 para iniciar una compleja transición. La caída es total y definitiva; a diferencia de otros funcionarios caídos en desgracia, Adorni tampoco mantendría su lucrativo sillón como director en la petrolera estatal YPF. En los pasillos oficiales hoy se critica con dureza la falta de orden comunicacional y el frío desprecio propinado a quien supieron catalogar, hasta hace apenas unas horas, como «el más mimado» de la administración libertaria.
