La selección de Canadá inscribió su nombre en los octavos de final del Mundial 2026 tras concretar una electrizante victoria por 1-0 sobre Sudáfrica
En un compromiso correspondiente a la llave de eliminación directa que mantuvo en vilo a los aficionados en el SoFi Stadium de Los Ángeles, el conjunto norteamericano rompió la paridad en el epílogo del encuentro gracias a una genialidad de su mediocampo.
El muro sudafricano y el dominio de los dirigidos por Marsch
Desde el pitazo inicial, el elenco comandado por Jesse Marsch asumió el protagonismo del cotejo mediante el control de la posesión y transiciones rápidas por las bandas. Sin embargo, la efectividad canadiense chocó sistemáticamente contra la descomunal figura del guardameta africano, Ronwen Williams, quien se erigió como la principal resistencia de su combinado.
Durante el primer período, el defensor Derek Cornelius y el extremo Tajon Buchanan comandaron las aproximaciones más nítidas de peligro, pero la zaga de los Bafana Bafana logró despejar sobre la línea de sentencia. Ya en la etapa complementaria, Williams revalidó sus reflejos al desactivar dos mano a mano manifiestos ante el goleador Jonathan David y el atacante Oluwayesi.
Pese a que Sudáfrica adelantó sus líneas en los pasajes finales e hilvanó un par de contragolpes que exigieron a la retaguardia norteamericana, la intensidad física de Canadá terminó volcando la cancha a su favor.
El zapatazo de Eustáquio para desatar la locura en Los Ángeles
Cuando la prórroga parecía un destino inevitable para ambas escuadras, apareció la jerarquía individual para evitar el tiempo suplementario. A los 46 minutos del segundo tiempo, Stephen Eustáquio capturó un rebote en las inmediaciones del semicírculo y, sin dejar caer el balón, ensayó una potente volea desde fuera del área que dejó sin opciones la estirada de Williams.
El agónico 1-0 definitivo desató la euforia del banco de suplentes canadiense y de los miles de fanáticos presentes en el recinto californiano, catapultando a Canadá a la siguiente instancia del certamen ecuménico, donde esperan consolidarse como una de las grandes sorpresas del continente.
