La preparación física de la Selección Argentina de cara a su segundo compromiso en el Mundial 2026 llamó la atención de los fanáticos y la prensa especializada
En las últimas sesiones de entrenamiento previas al partido clave del próximo lunes 22 de junio, los futbolistas dirigidos por Lionel Scaloni sorprendieron al saltar al campo luciendo llamativos chalecos de crioterapia y botas aislantes especiales. Lejos de tratarse de una simple moda estética, el uso de estos dispositivos responde a una rigurosa estrategia científica orientada a potenciar el rendimiento físico.
Para echar luz sobre esta innovadora metodología, el reconocido médico deportólogo Jorge Franchela explicó detalladamente el funcionamiento de los equipos. El especialista señaló que estos accesorios tecnológicos aplican principios avanzados de termorregulación para contrarrestar el desgaste calórico extremo al que se exponen los jugadores profesionales durante la alta competencia en climas hostiles.
Una pequeña «heladera» corporal para acelerar la recuperación
El mecanismo de acción de los indumentarios criogénicos es simple pero altamente efectivo. Según precisó Franchela, los chalecos están compuestos por pequeños compartimentos que contienen geles congelables diseñados con fines biomédicos. Al entrar en contacto directo con la piel del atleta, se genera una transferencia física inmediata donde el calor metabólico acumulado por el organismo es absorbido por el gel frío, disipándose rápidamente hacia el ambiente circundante de manera controlada.
El profesional de la salud comparó metafóricamente el funcionamiento del dispositivo con llevar una «pequeña heladerita alrededor del cuerpo». Esta refrigeración focalizada resulta crucial, ya que el organismo humano necesita mantener su temperatura interna constante —en torno a los 36 o 37 grados— para preservar un funcionamiento biológico óptimo. Al mitigar el sobrecalentamiento de forma asistida, el cuerpo ahorra valiosa energía en su autorregulación térmica, lo que acelera los procesos de recuperación muscular entre los exigentes partidos del calendario mundialista.
El peligro de la intuición y la necesidad de un estricto control médico
A pesar de los evidentes beneficios que aporta la terapia de frío en el deporte de élite, el especialista advirtió de forma tajante que este tipo de tecnologías jamás deben ser utilizadas de manera intuitiva o amateur por deportistas aficionados. Franchela equiparó el uso de los chalecos con los tradicionales baños en piletas de hielo que realizan otras disciplinas, remarcando que una exposición térmica brusca e incorrecta posee la capacidad potencial de alterar drásticamente la presión arterial de un individuo.
En ese sentido, el médico ponderó que el plantel de la Albiceleste cuenta con un monitoreo milimétrico y constante por parte del staff de profesionales. Para graficar la complejidad de la respuesta cardiovascular ante el estímulo helado, el especialista citó la existencia del «test de la presión de frío», una evaluación médica clínica utilizada para medir la reactividad de las arterias coronarias ante estímulos gélidos, reforzando la noción de que toda práctica de crioterapia deportiva debe ejecutarse bajo la supervisión de expertos matriculados.
