La aparente calma que el Gobierno nacional intentó instalar en el sistema de educación pública superior tras meses de asfixia presupuestaria acaba de hacerse añicos.
Aunque desde los despachos de la Casa Rosada se buscó mostrar un escenario de normalización y cierre definitivo de las hostilidades con las altas casas de estudio, las autoridades académicas salieron a cruzar con dureza el relato oficialista. La crisis civil y estructural que movilizó a millones de ciudadanos a las calles sigue operando de manera subterránea, amenazando con desmantelar el capital científico y profesional más importante de la República Argentina.
El deshielo financiero transitorio no logró frenar el vaciamiento de los claustros ni el colapso del sistema científico. Según el análisis exhaustivo de la situación universitaria brindado por el vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Emiliano Yacobitti, salimos de la emergencia, pero el conflicto universitario todavía no terminó bajo ningún punto de vista.
Encendió las alarmas de la comunidad educativa al revelar los devastadores daños colaterales que el plan de ajuste de Javier Milei provocó en la estructura del conocimiento.
El costo político de Milei y el misterio del 60% que frena el acuerdo final
El vicerrector de la UBA reconoció de forma abierta que la asfixiante presión ejercida por las masivas movilizaciones federales obligó al Poder Ejecutivo a torcer el brazo y modificar su postura inicial tras casi dos años de una hostilidad sin precedentes. “Creo que el gobierno pagó un costo. La última movilización que se hizo fue muy masiva, traspasó las fronteras de la academia, se involucraron personalidades de la cultura y muchas personas que ven lo que está pasando”, analizó Yacobitti. En esa línea, admitió que la Casa Rosada ejecutó un desembolso económico equivalente a casi el 60% de lo que reclama la Ley de Financiamiento Universitario para áreas clave como salarios, gastos de funcionamiento y el sostenimiento de los hospitales escuela de la red universitaria.
A pesar de este incipiente y novedoso acercamiento en materia paritaria, el funcionario académico fue taxativo al advertir que no se puede hablar de un acuerdo definitivo bajo ningún concepto. “No podemos decir que se llegó a un acuerdo porque lo que nosotros planteamos es que el gobierno tiene que cumplir la ley”, sentenció con firmeza. Asimismo, Yacobitti ratificó que las universidades nacionales no abandonarán la batalla legal que ya lleva más de 200 días judicializada en los tribunales, disparando con munición gruesa contra los tiempos de la Justicia: “¿Cuánto tiempo vas a esperar para resolver si una ley hay que cumplirla o no?”. Además, defendió con vehemencia la transparencia en la gestión de fondos públicos, asegurando que las auditorías están publicadas y al alcance en la Auditoría General de la Nación (AGN).
Éxodo de científicos, el factor Adorni y el lapidario veredicto contra Milei
La radiografía sobre el impacto real del estrangulamiento presupuestario expuesta por el vicerrector destapó consecuencias alarmantes e irreversibles para el futuro estratégico del país. Yacobitti denunció una pérdida dramática de la matrícula estudiantil debido a la crisis económica generalizada que pulverizó los bolsillos de las familias argentinas, pero puso el foco en la destrucción del cuerpo docente. “Perdimos profesores que bajaron sus dedicaciones para poder cubrir más horas en otros lugares o directamente tener otros trabajos. Algunos se han ido a otros países”, alertó de manera dramática, advirtiendo que la fuga masiva de cerebros e investigadores golpea las áreas más sensibles del desarrollo nacional: “No hay un país que pueda pretender progresar si no tiene una ciencia que investiga las cuestiones estratégicas”.
Por otro lado, la máxima autoridad de la UBA no esquivó la coyuntura política y apuntó de manera fulminante contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por escándalos de inconsistencias patrimoniales. “Un jefe de gabinete sin credibilidad ni ante la sociedad ni ante sus propios compañeros de gabinete, porque permanentemente los expone a tener que dar explicaciones sobre algo que no quieren hacer, no es algo bueno para el gobierno”, disparó. Finalmente, tras cuestionar la construcción de alianzas opositoras meramente electorales y relativizar una postulación de Mauricio Macri en las PASO, Yacobitti fue letal al ser consultado sobre si la educación pública es una prioridad para la gestión de Javier Milei: “No, yo no creo que sea una prioridad”.
