Una violenta secuencia nocturna en el barrio porteño de Belgrano culminó con la detención del dirigente sindical Facundo Moyano, hijo del histórico líder de Camioneros.
El operativo policial se desplegó de urgencia tras un desesperado llamado al 911 que alertaba sobre la presencia de su pareja, Candela Arizaga, corriendo semidesnuda por la vía pública. Tras la aprehensión del exdiputado, el caso ingresó en una etapa clave donde la Justicia analiza imputaciones por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género.
Pedido de allanamiento al departamento y la negativa del dirigente
La causa judicial avanza con medidas de prueba urgentes promovidas por la fiscalía para reconstruir qué sucedió dentro del inmueble antes del arribo del personal policial. El auxiliar fiscal solicitó formalmente el allanamiento del departamento de Belgrano, propiedad que permanece bajo estricta consigna policial a la espera de la resolución del juzgado interviniente.
En medio de las actuaciones, se conoció además un dato determinante: Facundo Moyano rechazó someterse a los exámenes toxicológicos de sangre y orina requeridos por los peritos judiciales para determinar su estado psicofísico durante la madrugada del hecho.
La declaración de Arizaga y el parte médico tras la internación
Mientras Candela Arizaga continúa hospitalizada para recibir atención médica y contención, trascendieron los primeros detalles de sus dichos ante las autoridades. Fuentes con acceso al expediente señalaron que la joven declaró que Moyano «no le pegó» y atribuyó los desmanes ocurridos en el departamento al consumo de sustancias estupefacientes.
Asimismo, los exámenes realizados por la médica legista constataron únicamente una lesión menor a la altura de la rodilla de la víctima, la cual se habría producido como consecuencia de una caída en la vía pública durante su huida. La magistrada a cargo deberá resolver en las próximas horas la situación procesal del dirigente sindical y la autorización para peritar la vivienda.
