Una histórica innovación sacude el mercado financiero argentino, abriendo las puertas a una era sin precedentes para resguardar los ahorros con la máxima tecnología del mundo digital.
La posibilidad de invertir en un activo milenario con liquidez instantánea y desde el celular ya es una realidad concreta en el país.
Se concretó el lanzamiento de la primera plataforma para la compra de oro tokenizado en la Argentina. La propuesta impulsada por Prosegur Crypto permite adquirir activos digitales respaldados al 100% por oro físico certificado de máxima pureza, depositado en bóvedas de máxima seguridad, con cotización internacional, liquidez inmediata y trazabilidad transparente mediante tecnología blockchain. En esta fase inicial, la compañía pondrá a disposición un total de 2.000 tokens en el mercado local.
Seguridad militar y respaldo físico: cómo funciona el gramo de oro digital
En la mecánica operativa, por cada lingote de oro resguardado bajo estrictos protocolos de grado militar y almacenamiento en frío sin conexión a internet, se emiten 1.000 tokens digitales, donde cada unidad equivale exactamente a un gramo del metal precioso. Las operaciones se ajustan en tiempo real a los valores de los mercados globales y permiten transferir o liquidar los fondos de forma directa desde la aplicación.
Al respecto, José Ángel Fernández Freire, director corporativo de Innovación de Prosegur Cash y CEO de Prosegur Crypto, destacó: «Representa un avance en la forma en que un activo históricamente físico y conservador se adapta a las nuevas dinámicas digitales sin resignar seguridad. Nuestro objetivo es acercar el oro a más personas, combinando la solidez del mundo físico con la eficiencia y accesibilidad de la tecnología”.
Alianza estratégica y marco regulatorio supervisado por la CNV
El proyecto, denominado Prosegur Digital Gold, fue desarrollado en colaboración estratégica con la firma especialista Minos Global. El modelo cuenta con un antecedente exitoso de implementación en España como parte de su expansión internacional.
En territorio nacional, este hito se concreta dentro del marco de regulación para activos virtuales fiscalizado por la Comisión Nacional de Valores (CNV). Asimismo, cumple de forma rigurosa con las normativas internacionales de prevención de lavado de dinero (AML) y verificación de identidad (KYC), garantizando máxima transparencia e integridad para todos los inversores.
