Un escenario verdaderamente crítico sacude a la industria textil del país debido al persistente parate en el consumo popular.
Las persianas comerciales y los talleres de confección enfrentan un combo destructivo marcado por el desplome de clientes y la imposibilidad absoluta de absorber el avance incesante de los costos, lo que obliga a las firmas a trabajar al límite, resignar ganancias y encarar dolorosos recortes en el empleo.
Las ventas de indumentaria registraron una contracción del 6,9% interanual en el bimestre mayo-junio. El duro informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) advirtió que la demanda se consolidó como el obstáculo más severo para el sector, revelando que el 55% de los establecimientos sufrió mermas en su nivel de facturación, mientras que solo un 27% logró reportar repuntes en su actividad.
Costos imprevistos, números en rojo y tensión en la cadena de pagos
El principal dolor de cabeza para los fabricantes radica en la sangría de márgenes de ganancia. La encuesta de la CIAI expuso que un contundente 85% de las marcas ubica a la falta de consumo como su inquietud prioritaria. A la par, el balance económico se volvió insostenible: el 55% de las fábricas no pudo trasladar ningún incremento de sus costos operativos al mostrador, en tanto un 33% apenas logró remarcar por debajo de la mitad de sus aumentos reales.
En el plano financiero, si bien disminuyeron las demoras ocasionales en el cumplimiento de compromisos, el reporte alertó sobre la reaparición de cortes puntuales en las cadenas de pagos, encendiendo luces amarillas. El único dato de alivio provino de la gestión de depósitos: el 51% de las empresas logró estabilizar sus inventarios, achicando el sobrante de mercadería acumulada de meses previos.
Despidos, congelamiento de personal y proyecciones negativas para fin de año
El impacto en las plantas industriales golpea de lleno al mercado de trabajo. De acuerdo a los datos oficiales de la cámara, los despidos se convirtieron en la herramienta más recurrente para achicar estructuras, representando el 27% de las medidas tomadas sobre las dotaciones, mientras creció la cantidad de firmas que congelaron incorporaciones.
De cara al cierre de 2026, el ambiente entre los empresarios se debate entre la cautela y el desánimo. Un 53% proyecta que el contexto macroeconómico continuará siendo regular en el segundo semestre, mientras que un preocupante 37% anticipa una evolución abiertamente desfavorable, dividida entre un 25% que prevé un panorama malo y un 12% que proyecta un escenario crítico para la actividad.
