La Selección Mexicana de Fútbol rompió una maldición histórica en los duelos de eliminación directa. Con una actuación sólida, el «Tricolor» derrotó 2-0 a Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, consolidando al Estadio Azteca como un territorio inexpugnable.
Esta victoria representa el primer triunfo del combinado azteca en un partido de «vida o muerte» desde el Mundial de México 1986, cuando vencieron a Bulgaria con el actual director técnico, Javier Aguirre, dentro del terreno de juego.
Con este resultado, México mantiene su invicto histórico en Copas del Mundo disputadas en el coloso de Santa Úrsula y ya espera en los octavos de final al vencedor del cruce entre Inglaterra y la República Democrática del Congo.
Locura en las tribunas y un estruendo récord
El desarrollo del encuentro se destrabó rápidamente en la primera mitad, desatando la euforia de los 80.824 aficionadosque se dieron cita en el inmueble capitalino.
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El primer golpe: Llegó a los 22 minutos del primer tiempo por obra de Julián Quiñones, haciendo estallar las gradas.
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La sentencia: Nueve minutos después, a los 31′, Raúl Jiménez anotó el segundo tanto definitivo, provocando el festejo masivo y el tradicional vuelo de cerveza en las tribunas.
Al finalizar el encuentro, el sonido local y la afición unieron sus voces al ritmo de «El rey» para coronar la clasificación. La intensidad del festejo quedó registrada en las pantallas oficiales del estadio, las cuales indicaron que el barullo de la fanaticada alcanzó un pico de 147 decibeles.
El sueño del «quinto partido» y el nacimiento de una consigna
El triunfo no solo significa avanzar de ronda, sino que reaviva la ilusión de romper el techo de cristal histórico del fútbol mexicano. De mantener su fortaleza como local el próximo domingo, el Tri se colocaría a las puertas de unos cuartos de final inéditos fuera de las ediciones donde fue organizador.
La confianza en las redes sociales se trasladó por completo al plano físico, instalando una nueva frase como bandera colectiva de la hinchada:
«¿Y si sí?»
Esta consigna invita a los seguidores a creer que la Copa del Mundo 2026 —coorganizada junto a Estados Unidos y Canadá— puede ser el escenario ideal para hilar dos triunfos consecutivos en fases eliminatorias. Hasta el momento, las estadísticas respaldan el entusiasmo: México acumula cuatro victorias consecutivas y mantiene su valla invicta con cero goles concedidos.
Festejos masivos en las calles de todo el país
La clasificación desató celebraciones instantáneas en las principales urbes de la República. En la Ciudad de México, la emblemática Avenida Paseo de la Reforma se vio desbordada por fanáticos que se concentraron desde tempranas horas alrededor de las pantallas gigantes instaladas por el gobierno capitalino.
La magnitud de la convocatoria civil obligó a las autoridades a emitir recomendaciones de movilidad debido a la saturación de los puntos principales del centro histórico.
«Ya tenemos un millón de vecinos ciudadanos en las calles festejando», informó la jefa de Gobierno, Clara Brugada, a través de un mensaje en video donde sugirió a la población optar por puntos alternativos de reunión para evitar el colapso del Ángel de la Independencia.
Los festejos se replicaron con la misma fuerza en las otras dos ciudades sedes del torneo, Guadalajara y Monterrey, así como en el Zócalo capitalino. Como broche de oro de la jornada mundialista, la Torre Latinoamericana proyectó en su fachada la frase “¡Sí se puede!”, mientras el sonido de las cornetas y los bocinazos de los automóviles inundaban la noche de la capital.
