Un estallido policial sin precedentes sacudió a Chubut y a varias provincias del país tras desarticularse una peligrosa red criminal que manejaba el negocio de los estupefacientes desde la sombra de un penal de máxima seguridad.
La megaoperación, ejecutada tras más de un año de inteligencia coordinada, incluyó más de 40 allanamientos simultáneos y terminó con la detención de 17 personas, entre las que sobresalen peligrosos delincuentes de la región y efectivos penitenciarios que actuaban como presuntos cómplices dentro de la estructura.
La conexión federal: del celador corrupto al líder condenado a perpetua
El esquema delictivo estaba comandado directamente desde una celda del penal chubutense por Luis Raúl Menocchio, un peligroso interno que cumple condena a prisión perpetua. Según reveló el ministro de Seguridad y Justicia de la provincia, Héctor Iturrioz, el jefe penitenciario de esta red tejió una compleja red de contactos para distribuir sustancias en el Valle de Chubut y conectarse con células criminales en el norte de la Argentina.
El golpe de la fuerza pública no solo alcanzó las calles de Trelew, Rawson y Playa Unión, sino también a tres pabellones enteros de la Unidad 6. De acuerdo con lo informado por Canal 12, la investigación desplegada en conjunto con la Policía Federal derivó en la detención de dos agentes del Servicio Penitenciario Nacional, salpicados por facilitar o integrar este engranaje de comercialización dentro y fuera de los establecimientos carcelarios.
Operativos en 6 provincias y pesados antecedentes en la región
El silencioso trabajo investigativo estuvo a cargo de la División Drogas Peligrosas y Leyes Especiales de la Policía del Chubut con base en Trelew, bajo la conducción del comisario inspector Mario Pedroso. El alcance territorial de la banda obligó a desplegar un gigantesco despliegue en Buenos Aires, Corrientes, Chaco, Catamarca y Jujuy.
Entre los arrestados figura un peligroso hampa local conocido con el apodo de «Chavo» Ferreira, quien ya contaba con abultados antecedentes penales en Trelew y habría reanudado las maniobras narco en complicidad con la jefatura interna de la cárcel. Aunque la causa permanece abierta y bajo estricto secreto de sumario para desentrañar las rutas de las sustancias y las vías de comunicación, los investigadores confirmaron que la desarticulación de este clan frena una de las operaciones más vertiginosas de la Patagonia.
